domingo, 28 de junio de 2015
Tan Solo///Cafe Doble
Ella pedía ya la tercera taza de café, decía que era uno de los mejores que había probado en los últimos tiempos -por dios, que no me hubiese gustado probar el peor, si ese era uno de los mejores- y preparaba una tostada con manteca y miel, articulando exageradamente su brazo derecho de modo que parecía una garra de esas de las maquinas para sacar peluches, que ahora hay en la estación de Morón, y que hace no mucho estaban por todos lados. yo miraba la borra de mi doble café negro, y solo podía pensar en que de negro tenia poco, y que debería ser medio mulato, porque se veía muy traslucido, lo dije en voz alta, pero ella no captó el chiste y yo opté por no repetirlo, volví a preguntarle sobre su trabajo, porque me causaba curiosidad, y lo único que me había dicho era "limpio libros", pero la respuesta fue igual de telegráfica que antes así que preferí no insistir; conversamos sobre lo importante que es aprender a leer en voz alta, y que es muy triste no poder compartir con nadie nuestra capacidad para narrar historias, pero que muchas veces uno se ve intimidado por las capacidades de otros y termina por permanecer en silencio, esperando que otro sea el que hable, esperando que otro cuente la historia que no nos animamos a contar. Entre frase y frase fue viniéndose la tarde, lo que me llevo a preguntarle si tenia planes para la noche, porque era sábado, y yo no tenia planes. Ella me miró fijamente con ese brillo que tiene en los ojos cuando está por sonreír, se mordió el labio inferior y sonrió con la mitad de la boca con un gesto medio nervioso mientras asentía con la cabeza, como aceptando la propuesta que todavía no había escuchado, con la audiencia a la expectativa, me dispuse a ofrecer las dos posibilidades que en ese momento se me hacían factibles, pero de repente mi exposición se vio interrumpida por una melodía de Los Piojos (Tan Solo), que sonaba horriblemente y resultó venir de su celular, mientras atendía me pidió que la disculpe, se levanto de su silla, y fue a hablar a la puerta, yo intentaba no prestarle atención, mientras tarareaba un viejo blues, pero ella hablaba muy fuerte, y llegue a entender que hablaba con un hombre, cuando me disponía a sacar mi cuaderno, para hacer un poco de tiempo, escuche claramente un "¿Ay! en serio?" seguido de un "Sos re dulce" y luego no escuche mas que murmullos ella se volvió hacia mi, cerró su teléfono, caminando hacia nuestra mesa, resplandeciente como quien acaba de conseguir algo que andaba buscando, se inclino sobre su silla pero sin moverla, tomó su cartera, guardó el celular, me miró como pidiendo aprobación para irse, le dije "Si tenes algo que hacer andá..." ella hizo un gesto que empezó con la boca y lo extendió a toda la cara, como expresando una cierta decepción por como resultaban las cosas, y me dijo "la pasé re bien, pasa que..." se hizo un pequeño silencio, ella miró hacia la mesa, y prosiguió "pasa que me arreglé con mi novio..." y mientras se colgaba la cartera como para irse y se acercaba para saludarme, seguía "recién me llamo y me contó que" a lo que enseguida respondí con un "ya fue, no me cuentes, mejor no..." y mientras le hacia señas al mozo agarré mis cosas y le dije "suerte che, llamame uno de estos días así nos juntamos con los chicos, que hace un montón que no nos vemos..." fui a la barra, pagué y me fui, para colmo el café era horrible.
martes, 9 de junio de 2015
Sueños y Nubes
Por eso que me llevo, por todo lo que dejo.
Soy un soñador en su casa de las nubes, pisando vapor.
Pintando los rayos del sol en tu ventana, soy un viento, soy un paso de avión.
Donde estés, estoy ¿estamos? Soy un soñador, en mi casa, en una nube.
Como el murmullo del silencio, estoy cuando me pensás, y cuando no, también.
Un pulover tejido de deseos y cuentos y novelas. Así de suave el suelo, así de duro el cielo.
Parece difícil, a veces cuesta arriba, pero igual sueño con nubes.
Sueño con surcos y mapas tallados en piel, pintados a sangre y tiempo.
Mapas mostrando el camino de salida de algún lugar infame cuyo nombre se susurra.
Soy un soñador en una nube, algunos días soy más soñador, otros, más nube.
Por eso mismo, con mis sueños cuento cuentos y coloreo los días grises.
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