jueves, 15 de agosto de 2013

La Búsqueda

Erase una vez en la delirante mente de un retorcido ser, de procedencia dudosa y cuya estadía no quisiera recordar, una pequeña Sim llamada Arpoa que había sido enviada a la tierra de los Bulodos a buscar un Argot Tonmeom, ella, joven, inexperta, y de bajos recursos, por si poco fuera, no sabia que era un Argot, así que, empezó a preguntar a los Bulados, pero las respuestas que obtenía, eran poco menos que inservibles, hasta que Don Bulodo de Iermad le dijo: "joven Sim, debes buscar en el Foe y el Donil, pues allí esta lo que buscas, un Argot Tonmeom es la razón de ser de una pequeña Sim como tu, sigue la luz del Sol, y encontraras lo que buscas". Arpoa entonces comenzo a caminar en direccion al Sol con la esperanza de encontrarlo pronto, para asi poder volver a su casa a continuar con su vida, lo que no sabia, es que al encontrar el Argot, su vida ya no seria la misma, y no querria que lo fuera tampoco. Unas horas despues de haber dejado el pueblo de Don Bulodo de Iermad, encontro una bifurcacion en el camino con un letrero al inicio de cada sendero, uno decia "Sean Bienvenidos al Donil", y el otro decia "Foe. Un Argot Tonmeom por tus pensamientos", -Debe ser una trampa para los viajeros, los Bulodos tienen muy mala reputacion- Dijo Arpoa, asi que, entró en el Donil, donde fue muy bien recibida y agasajada, hasta que se oyo una voz que decia "Es la puesta del Sol", y entonces inmediatamente, todos, inluso quienes la estaban atendiendo dejaron todo como estaba, y se fueron corriendo a la plaza del pueblo, a mirarse en un gran espejo, que apuntaba al Sol, "¿Que estan haciendo?" preguntó Arpoa, "Estamos Admirandonos, mientras admiramos al sol, dijo un Donilense sonriendo". La pequeña Arpoa ya estaba cansada de buscar,entonces, saco su celular Sorny ultimo modelo, y llamo a su padre para que la viniera a buscar, porque las Sim como Arpoa (jovenes e inexpertas) se aburren con facilidad. FIN Si no te gusta el final, imaginate otro.

Pienso, luego existo. / Me levanto, luego despierto.

Creo que hoy me levanté sin despertarme realmente, si el estado de conciencia se midiera en porcentaje, diria que al menos un 60% sigue en un sueño, por lo que es altamente probable que este escrito esté plagado de delirios, hechas las aclaraciones pertinentes, escribo./// En los tallos de las flores, hemos visto más espinas que hojas en las hojas hemos visto, más lagrimas que historias. Entre los troncos del ultimo invierno y en los ojos tristes del tigre enfermo, percibimos esa energia potencial dispuesta a deshacerse de todo el mal pero no sin antes avisarles de los riesgos que corren aquellos que osen enfrentársele. Como si la noche fuera el todo y la luna una sonrisa fuera de contexto que si el dia fuera entonces sólo un juego previo, evitarlo no acarrearia pena alguna que si los arboles susurraran esas historias que imaginamos y entonces ya no fueran tan irreales serían mucho más fuertes entonces, las convicciones, y las predicciones no serían más que comentarios de mal gusto; que si el riesgo es tan grande, pero el premio más aún, con gusto me presto entero, seguro de realizar mi deseo. Cuando las mentiras nos preguntan por qué, y quieren saber para que las hemos traido a este mundo aun cuando ni siquiera nosotros conocemos esas respuestas, pero hacemos el esfuerzo y respondemos, aunque sea poco convincente más vale una suerte de respùesta deducida de la pregunta, que un silencio ensordecedor, forjador de respuestas hijas de miedos e inseguridades. Y me pregunto entonces hacia donde voy, aun cuando elijo mi camino, no estoy seguro de saber hacia donde voy, sólo se por donde voy entonces en las encrucijadas, paso las horas preguntándome hacia dónde irá esta senda, hacia dónde llevará, si es cierto que ya la han de haber recorrido cuando yo la empieze a pisar. Miro el polvo que se pego sobre mis botas, y me digo que no es evidencia de largos caminos recorridos, la cantidad, sino que habla de la calidad de los tiempos vividos.

Reflexiones en pocas palabras

Lo peor en la realidad es la noción de costo de nuestras acciones, la nocion de esfuerzo y consecuencia, imaginamos, antes de hacer nada, cuanto vamos a tener que invertir, y cuanto podriamos ganar/ perder, ya sea que salga o no como queremos. Preguntarse el dia antes, que si algo que esperamos durante meses, vale la pena o no, es casi tan estupìdo como preguntarle a la pared y esperar una respuesta (coherente). La diferencia mas notable entre alguien que vive de sus escritos, y alguien que cobra por escribir lo que piensa, está en los moretones en su rostro. Jamas conocí a nadie que hablara del vaso medio lleno, y menos del vaso medio vacío, cuando queda medio vaso, queda medio y punto. Y cuanto mucho preguntan si te lo vas a tomar o no. Si los idiotas del mundo se guardaran para si mismos sus ideas, en un par de meses nos quedaríamos sin televisión. Hay pocas cosas tan tristes como una persona que apoya sus planteos filosóficos en las letras de la banda pop de moda. La gente que se auto-define públicamente, por lo general no es sincera, por otra parte, en general, la gente que se auto-define, suele tener problemas para aceptar las cosas que no puede definir claramente. Crecer, es un duro proceso, durante el cual se abandona el concepto de inocente que pasa a ser reemplazado por el de menos culpable, así como también el concepto de mejor, se reemplaza por el de más aceptable.

Con el miedo de rodillas

Sí, el titulo es: "con el miedo de rodillas" y no "con el miedo, de rodillas" ni tampoco "con el, miedo, de rodillas" Llegando a la situacion de preguntarse si uno tiene miedo, se entiende que uno lo tiene; Lo importante en cuanto al miedo es entender que existe, aceptar que si está es porque lo permitimos, y que no necesariamente debe paralizarnos sino que debemos retorcerlo a gusto y piacere para que se convierta, no en una piedra en el camino, sino en un camino de piedras que nos evita empantanarnos. Me he tomado entonces el deber de rechazar todos mis miedos que no tengan una finalidad practica, asi, les he pedido se arrodillen a los pocos que han quedado, y les he nombrado caballeros de la orden del ser feliz, me he quedado solo con los miedos que me sirven, y he mandado a los inutiles a la ONU (donde sé que se sentiran a gusto). Ahora, en cuanto a dichas acciones, el hecho de pensarlas, concebirlas, decirlas, es mucho mas simple que realizarlas, es cierto, pero eso no quiere decir que sean tareas irrealizables, Ademas si ponemos en la balanza las terribles consecuenciasde dejar que nuestros miedos nos dominen, oponiendole los maravillosos beneficios que se obtienen de dominar nuestros miedos, creo que vale la pena el esfuerzo. Entendamos que cuando dejamos ir una oportunidad por miedo no solo estamos perdiendo la oportunidad en si misma, sino que estamos, a la vez tambien perdiendo la cadena de eventos que dicha oportunidad podria desencadenar, valga la redundancia. Por ejemplo si a Fulanito le ofrecen un trabajo simple que no pide titulos o conocimientos tecnicos, y fulanito lo rechaza porque "sabe" que no esta capacitado para ese trabajo, ya que nunca antes lo ha hecho, en ese "saber" leamos que en realidad, es miedo, lo que tiene es miedo a fallar, porque cree que si las cosas han salido mal, el ha fallado como persona, o como profesional, o como amante, o cual sea la situacion, y no puede entender que ha sido una falla del momento, y de las opciones que ha barajado en ese momento, o de la determinacion apresurada, o de la falta de determinacion, tambien producto del mismo miedo. Entonces, para resumir, tenemos que tratar de no dejarnos dominar por el miedo, o al menos no dejarnos dominar sin saberlo. Hay que entender que ante cada decision puede estar el miedo, tanto en un sí como en un no, porque muchas veces elegimos por miedo, y creo que no es bueno, no sé ustedes pero a mi no me gusta tener que sostener decisiones que he tomado por miedo. Y definitivamente no me gusta dejar las cosas a medio hacer, por miedo a que salgan mal. Necesitaba compartirlo, Saludos, pierdan el miedo a ser distinto.

¿Y la cucharita?

Cuantas veces pasamos por alto las cosas que importan cuando se trata de uno mismo porque es muy fácil decirle a los demás lo que tienen que hacer, pero seguir tus propios consejos es muy difícil, y hasta insalubre podría decirse, creo que por eso uno lo evita instintivamente. Había pedido como siempre mi café doble --todo esta en el café, y cuanto mas feo mejor, porque así se graba el recuerdo, la mancha es mas grande, es difícil olvidarse de la cara de odio del mozo cuando le decís que se deben haber equivocado, porque vos pediste café, y no 'eso' que nos lleva luego a la expresión de satisfacción en la cara del mismo mozo cuando te trae la taza gratis y te dice 'regalo de la casa' que vos sabes que significa 'el café es gratis, y la escupida también' pero aun asi te quejas si el café es feo, porque es parte de la ceremonia de tomar un café horrible-- bueno, sigamos. Había pedido mi café doble. Cuando me lo traen, para mi sorpresa, no había mozo sino moza --no era solo para mi sorpresa, aunque no me sorprendiera tampoco tenían mozo-- 'Buenos Días...' dijo la señorita, muy correctas ella y su sonrisa, y todo muy bonito hasta que puso la taza sobre la mesa, '¡Uy! me olvidé la cucharita dijo', no importa dije yo, con un tono de pobre, se ve que está a full. Ya te la traigo, me dijo. unos dos o tres minutos después aparece con la pícara cucharita, que había osado escapársele a los ojos de su ama, unos dos o tres minutos en los cuales me había estado tomando el café, cabe aclarar, --¿cabe?-- mientras caminaba hacia mi mesa, habiéndose percatado de que la miraba a la espera de su mirar, me mostró el objeto de su visita (la cucharita para el café, que mas podría ser sino), y cuchara en alto me hizo un gesto como de "esta vez si eh", y yo le respondí al gesto, objeto en mano (lease: taza de café) pero con un gesto de "tarde, pelotuda...(pelotuda con cariño)" en ese momento aceleró el paso, atraída por su curiosidad hacia la taza vacía y me preguntó '¿como lo revolviste?' "con el dedo", le dije, ¿no te quema? se apuró a preguntar, mi respuesta fue una expresión en si misma "...". Lo tomo sin azúcar, le dije '¡Ahh!' dijo --se ve que lo del dedo de amianto no le cerraba-- entonces, ahí comenzó la usual cascada de preguntas sobre por que amargo y demás. Se quedó hablando unos minutos, contándome sobre los especímenes que frecuentan el lugar y de las cosas que hacían y bla, bla, bla, --lo que no me quedo claro es si yo estaba o no incluido en la categoría de espécimen-- después de contarme la mitad de su vida, me dijo --para ese entonces ya estábamos como chanchos, ya me sabia los nombres de casi toda la familia, y hasta el cumpleaños de la madre, que cumplía el mismo día que ella, y que por eso todos los 5 de junio la madre festeja no solo ambos cumpleaños, sino el haberla tenido a ella como regalo, porque el 85 había sido un año muy difícil y bla, bla, bla. En fin, ya estábamos en confianza, al menos para ella-- me dijo, 'che ya son las cinco y media, a las seis llega la otra chica'... "¿Querés que te espere?" --pregunta pelotuda, pero bueno, es lo que me salio en el momento-- 'si dale así me siento y charlamos, bueno, me voy porque me van matar si sigo perdiendo el tiempo' la espere, se hicieron las seis, --yo a las seis me tenia que ir, pero diez minutos mas, diez minutos menos, no me iban a hacer diferencia-- hablamos, resulta que estudia derecho --nadie es perfecto-- y bueno, me pasó el teléfono, quede que este sábado la llamo. Ahora, buenísimo, conocí una mina copada, que al menos tiene dos dedos de frente, pero no se... No es lo que yo fui a buscar, yo me quería ofender con un mozo, hacerle cambiarme el café, decirle alguno de esos chistes que aunque en el momento te caen como el orto, después se lo contás a otro y te cagas de risa, pero en vez de eso tengo un teléfono y un par de anécdotas sobre los hábitos de algunos bebedores de café, uno es un bicho costumbrista, un animal débil de habito fácil, es mas fácil, llegado el caso, pelearse con un mozo y unos días después reírse de la situación.

Y no hubo café

Me preparaba a saborearme ya el primer sorbo del barro ese que me venden como café, cuando la piba que trabaja ahí, apenas levanté yo la mano me dijo "no tenemos agua" y le iba a decir que quería café, no agua. Pero le vi la cara y el horno no estaba para bollos. Me pegué media vuelta, saque los puchos del bolsillo, me quedaban dos, tuve que inflar el atado para que salgan y ya que no me iba a quedar aproveche para ir al quiosco, en el camino se cruzo por la cabeza un párrafo que había leído por ahí "estamos siempre de un lado a otro como la nube de humo que hoy en día ves nublando la ciudad y el decir ves es una burla al sentido, en realidad ves lo que ella quiere que veas, la nube esta ahí en todos lados, no es que se quede afuera porque diga prohibido fumar, los colectivos fuman en los bares sin importarles las prohibiciones municipales" y se me ocurrió que la nube de la que hablaba no era de humo, que hablaba de otra cosa, que lo de nube era una metáfora, aunque no pareciera porque la frase era muy simple, (hasta pobre podría decirse, es de esas que dicen dicen, y al final no dicen nada, pero por algún motivo me hacia eco en la cabeza, que me había quedado medio en el aire desde el momento en que me impidieron tomar mi café vespertino) para mi se refería a los modos impuestos, a los prejuicios, a los valores, a las modas, a todas esas cosas que te calan profundo en el inconsciente, te guste o no, tarde o temprano te van entrando, o mejor dicho, vos vas entrando en ellas, eso es lo que forma esa gran nube que te envuelve, que te condiciona y te hace creer, que no hay un adentro y un afuera, que todo se ve igual estés donde estés, como el papel celofán de los puchos, que es transparente, pero que no se ve igual cuando lo tienen que cuando no, y el paquete no respira lo mismo cuando lo tiene, quizás es que yo soy un tipo muy retorcido, quizás no respiro lo suficiente o el humo del cigarrillo me impide fumarme la nube o al menos me la fumo menos, creo que de eso hablaba, pero vaya uno a saber. Yo quería mi café.

Reflexionando en medio del medio

Estamos como ensañados con nuestra propia saña y nos enojamos con aquellas hazañas que no salen para gusto de las mañas y que a pesar de intentarlo jamas podrán ser reparadas.... muchas cosas se van con el tiempo, y muchas otras se afianzan cada día mas, están enraizadas en nuestra mente, alterando nuestra percepción de lo que nos rodea, porque es como que nos rodea y condiciona, a la vez que acciona, en conjunto con la creatividad y la memoria, para hacernos creer que todo es totalmente correcto tal y como es, que las flores que florecen secas, y que las gotas de polvo que atormentan la mirada subjetiva, adjetivada, son ni mas ni menos que un fiel reflejo de lo que hay frente a nuestras narices, pero nada mas alejado de la realidad, mi querido Alvarez, que la insípida bocanada de mugre que uno se fuma cuando prende la radio. Y ni que hablar si prendes el televisor esas imágenes de ritos que años atrás cuando venían de afuera fueron prohibidos por obscenos y luego condenados por la sociedad en su conjunto, por lo ausente de su aporte a la cultura, son hoy festejados cuando se producen en el país, decenas de programas de programas de programas, que no hacen mas que hablar de lo que hablaron los otros programas de programas, una suerte de parodia de lo paródico que envuelve al infeliz televidente en una vorágine de chismes desagradables de personas que apenas y conoce de nombre, mezclados con cientos de chismes de personas que no hacen mas que producir chismes para chismear en sus chismosos programas de programas chismosos, pero claro uno podría también tratar de levantarse el animo mirando alguno de esos programas de "cultura general" donde preguntan de todo un poco, y algún que otro perejil se gana unos mangos por convertirse en objeto de las burdas burlas de un conductor de escaso coeficiente intelectual que tratando de adaptar al mundo moderno el esquema de programa de preguntas y respuestas le agregan objetos en minifalda para atraer al publico masculino que "le gustan" esas cosas, que me gusten no quiere decir que quiera verlas en todos lados, o todo el tiempo, o que sea lo único que me gusta, algo que me llama la atención de una sociedad muy admirada, que aun hoy no ha logrado salir de la decadencia a la que se aventó al no querer aceptar los cambios sociales, es que tenían clubes de solo hombres, en tanto que los homosexuales existen desde siempre, uno podría pensar que se juntaban solo por eso, pero no, porque heterosexuales también han existido desde siempre, entonces esto definitivamente tiene que ver con un consecuencia del cambio en el orden del machismo, y a lo que venia diciendo, si antes podían juntare, con muchísimas menos actividades, es decir que tenían mas tiempo para pensar en mujeres, pero pensaban menos en lo que había bajo las faldas, había algo mas que mostrar, alguien se imagina a Gutenberg eligiendo como primer material a imprimir una suerte de "Playboy" de la época. Pero como si poco fuera, estas cosas de casos de cazas de cosas (mujeres como si fueran cosas) se presentan casi naturalizados al oído común, cuando no son naturales, naturalmente se ordena, el caos es origen del orden pero no el orden en si mismo, la madurez de una especie es cuando esta se organiza, cuando esta comparte códigos sociales constructivos, y no destructivos como códigos de subgrupos que atentan contra el bienestar del supergrupo, como lo son las decisiones de seres excesivamente adinerados que solo responden a su propio dinero.... En fin, cuando prendo la tele no quiero ver tetas y culos y gente caliente, si quiero ver tetas, culos, y gente caliente lo busco en internet, cuando prendo la tele quiero ver algo mas interesante, como no encuentro casi nada interesante, no prendo la tele.

5 minutos prestados...

Dijo "sí, pero solo cinco minutos", yo me sentí incapaz de resumir todo eso en cinco minutos, eran emociones muy fuertes las que debía mostrar, y algunas de ellas llevan unos cuantos segundos hasta que se termina de dar forma, y con la respiración como estaba... el corazón me latía a mil por hora, pero igual, no importaba. Me apoyé con ambas manos sobre mis tobillos, tomé aire, miré serio hacia el suelo, dije "amor" y me levanté lentamente con una sonrisa, deslizando mis manos desde mis pantorrillas, acariciándome los muslos suavemente con mis manos abiertas, miré al techo. "Conciencia" dije, y puse mis palmas sobre mis sienes, y miré a la nada por un minuto, conteniendo la respiración de a momentos. "No sé" dijo y se levantó de la silla mirando a su compañero. Dijo que no sabe, eso es todo lo que dijo, ¿Yo que hago acá en el medio del teatro con su "no sé"?

Cuento de La Noche

Llegó la noche, sin avisar, como tantas otras veces. Pero esta noche era la noche de las noches, era la noche a la que se le pone el pecho para probarnos que todavía lo tenemos, que no hemos sufrido daño alguno provocado por esos vórtices que suelen abrir las penas en los pechos de las personas, y que ademas de ir succionándole el corazón, hasta dejar ni mas ni menos que un vacío que sólo la metafísica podría explicar, a veces llegan hasta a tomar el pecho completo, y entonces la persona se encuentra totalmente incapacitada para realizar cualquier actividad, que le requiera poner el pecho. En este punto, le hubiere resultado menos grave que el vacío se llevara una oreja, un mechón de pelo, un meñique del pie o quizás hasta un talón, quien sabe. Pero lo que es seguro, es que si se pierde la capacidad para ponerle el pecho a las cosas, se pierde mucho mas que eso, porque ademas se pierde la puerta a las partes que el puerto del pecho firme y aguantador, podría habernos invitado, se pierden los posibles escenarios que tales pecheadas hubieren montado para quien se dignare a aguantar y obviamente la valiosa experiencia y el delicioso sabor de la victoria que ofrecen los resultados favorables, cuando uno arriesga su pecho. Entonces, teniendo en cuenta todo esto, podemos afirmar que era importante la situación, por eso ameritaba un aviso previo, aunque la noche no lo haya visto de ese modo. Con un aviso, al menos, hubiese intentado tomar un vaso de agua o una pava de mate, para tener saliva suficiente para con mi lengua poder blandir un batallón de palabras que defendieran mi sueño tranquilo, de las pesadillas que rondan los rincones como cucarachas que osan posarse sobre mi frente a murmurarle a mi mente la personificación de mis peores miedos, mientras duermo. Por eso mismo quería que la noche avisara, pero aun sin hacerlo, tuvo una grave falla estratégica, subestimó a su oponente. Yo, como heredero del nombre que porto como estandarte y astuto como pocos, desafiado en el sueño, me desperté como el rayo para aplastar cual cucaracha al esbirro que la noche había mandado a torturarme. No vuelvas a desafiarme, noche, mis ojos brillan mas que tus estrellas, y mi corazón, es mas grande aun que tu luna. No vuelvas a enfrentarme a menos que estés decidida a perder, porque no creo en el miedo y el odio como fuerza de vida, creo en la fuerza que mi corazón bombea a cada latido, y esa fuerza es capaz de borrar la oscuridad de mil noches sin luna. No vuelvas a enfrentarme, noche, a menos que vengas a pedirme ayuda, no te presentes ante mi con tus estrellas afiladas y tus lunas a medias. No quieras destruirme porque no puedes entenderme, o te veras de frente con la cruda razón de la condición de mortales de los seres humanos y verás que no necesitamos la eternidad para aprender a poner el pecho.

La vida es demasiado valiosa como para desperdiciarla pensándola

Si el ser humano dejara de ponerse excusas a si mismo y dejara de buscar sus problemas en los demas, podria empezar a entenderse, aceptarse, a buscar la felicidad en el día a día. La vida es muy corta. La solución a un problema definitivamente no es, un argumento para no hacer nada, un argumento es un argumento y solo eso. La vida es demasiado valiosa como para desperdiciarla pensándola, sin preocuparse por ser felices, ¿De que vale vivir para sufrir? Aunque suene sacrificado, sufrir no es un logro, y no vale nada echarse a sufrir sin siquiera intentar ser feliz pero claro que es mucho mas fácil eso, que el elegir que es lo que se quiere y pelear por eso con todas sus fuerzas como si en eso se le fuera la vida porque así es, la vida se va si no se busca la felicidad, y quien la busca y no la encuentra jamas, al menos tiene el consuelo de haberla buscado, pero quien no la busca, jamas tendrá consuelo. Y se irá encerrando en su mundo con una fuerte convicción, de que nada le queda por vivir, y es todo lo contrario, cuando se tiene esa sensación es porque no se ha vivido lo suficiente. Y es cierto que desde ese lugar, es dificil ver que se puede ser feliz. El ser feliz es una actitud, y no una consecuencia de la adquisicion de "cosas", porque el tener cosas no da felicidad, se puede tener todo lo que se necesita y no ser feliz, se puede tener todo lo que se ha soñado y no ser feliz.  

La Fuente

Bajé en la estación de Flores, caminé hacia Nazca buscando la fuente de energía. en cada esquina un volantero distinto buscaba mi atención con su caracteristico chasquido; Cuando llegué a la esquina de La Porteña, percibí una alteración en el plano, como algo que cosquilleaba mi espalda, y luego ese olor a quemado que despide la goma de sus articulaciones. La fuente no podía estar lejos. Entré a un supermercado chino a comprar algo frío para tomar la mañana estaba calurosa y me estaba dando mucha sed. Cuando estaba abriendo la heladera, un niño se me acerco, y tomando mi mano dijo: "el cuidador tenia sus dudas, pero nosotros sabíamos que lo lograrias". Insistio en que no soltara su mano, sacó de su bolsillo un aparato dorado del tamaño de un zippo, giró una perilla y de pronto el ambiente empezó a perder color, y a cambiar de forma el ruido de los motores y las voces de los clientes se fundian en un sórdido zumbido. Con un estruendo repentino se oscureció todo y senti una corriente electrica que recorria mi rostro. De allí en adelante, todo se vuelve confuso, trataré de relatar lo que recuerdo, aunque no tenga mucho sentido. Estaba en una habitación iluminada con una ténue luz purpura, en el centro de del cuarto revoloteaban alguna clase de polillas que parecian moverse al ritmo de mi respiración una voz me llamó por mi nombre, parecía ser el niño del supermercado pero no podia verlo, estaba muy oscuro. Caminé hacia el lugar de donde provenia aquella voz, el eco de mis pasos resonaba como si caminara sobre una plataforma de metal, llegué a una puerta, y al cruzarla la luz del dia me cegó por unos segundos, y escuché un niño que reia histerico mientras decia: "se necesita estar ciego para ver con claridad". En cuanto pude volver a ver, reconocí el lugar, era el Cementerio de la Recoleta. ¿Que hacemos acá? pregunté en voz alta. ¿Acá dónde? preguntó un anciano mientras barría la entrada de un mausoleo. En el cementerio... Respondí rapidamente. El anciano soltó una carcajada, me miró a los ojos y dijo: ¿Usted busca La Fuente, no es cierto, jóven? -¿Y usted cómo lo sabe? pregunté. -Eso no es importante, respondió el anciano. Cierre los ojos, respire lentamente, y sin abrirlos digame dónde está. Volví a sentir ese fuerte olor a goma quemada. -Estoy ... ¿Estamos dentro? Respondí. Nadie parecio escucharme, por lo que abrí los ojos y para mi sorpresa, estaba parado nada más ni nada menos que en el centro de mi cocina. Cerré los ojos con fuerza, y los froté como quien intenta finalmente despertarse. Y al volver a abrirlos, estaba en el cementerio, y el anciano me miraba fijamente, como quien mira una hormiga llevar una hoja contra el viento. -¿Y para qué quiere llegar a La Fuente? preguntó el anciano con un poco de desconfianza. -Dicen que está fallando y sé que puedo arreglarlo sin importar lo que sea, si tan sólo pudiera llegar. -¿Y qué sabe usted acerca de La Fuente? -Mi madre fue quien predijo la fisura del nucleo en 1987. El anciano sonrió y exclamó con una sonrisa, -Hubieras empezado por ahí, Tuerquita, ¿Tu mamá te decía así, no?. Si, así es, señor. -¿Te golpeaste la cabeza en estos ultimos días? Preguntó el anciano. -No señor. -¿Venis descansando mal, durmiendo lo mínimo...? Pregunto frunciendo el ceño. -Bueno, ¿Quién descansa bien hoy en día...? Respondí encogiendome de hombros. -"La Fuente hace estragos en aquellos que no pueden concentrarse" Dijo el anciano, como justificando sus preguntas. "Disminuye la capacidad para conectarse con la realidad, manteniendo solo el minimo de contacto, lo suficiente como para mantenernos funcionales" De pronto todo empezó a cambiar, las paredes, la luz, el aire, parecía una fábrica abandonada. Alguien susurró mi nombre, miré hacia todos lados, pero no había nadie. Volví a escuchar que susurraban mi nombre, pero esta vez sonó detrás mio, me di la vuelta, y alli estaba. La había encontrado, era mas pequeña de lo que imaginaba. Enseguida entendí que era lo que estaba fallando. Algo muy simple de ver, para el que sabe lo que busca. Y pensar que tanta gente pasa por aquí todos los días, sin percibir la importancia que tiene esta luz.

Amalia

Amalia toma el subte por la noche, se para en la puerta y ve pasar las luces, y cada farol es un recuerdo que viene. Y cada sombra, cada sombra es la inconmovible ausencia. Amalia permanece inmóvil mientras sus ojos se  inundan de lágrimas, lagrimas de nostalgia, de tristeza, de impotencia. Amalia llora con un grito que nadie escucha. Sabe que la  espera una casa vacía, llena de gente pero vacía, vacía de besos, vacía de abrazos, y llena de miedos y silencio.  Amalia pregunta en un susurro "¿Por qué?" y nadie responde.Amalia baja en Acoyte, como siempre, y espera verlo en el otro andén, como siempre, "Es temprano, seguro viene en  el próximo" se dice a si misma. Pasa uno, dos, diez subtes, y Amalia ya no puede contener el llanto, y se lleva la  mano a la boca para no gritar. Repite su nombre en silencio y se pregunta si existió, o si fue solo un sueño.  Amalia busca en su cartera y saca un pañuelo con las iniciales " M. E." bordadas, lo acaricia y luego lo aprieta  fuertemente. Cierra los ojos, y el perfume la calma. Imagina que es lunes por la mañana, Manuel esta terminando de  afeitarse. entonces ella preparara el mate y Manuel buscará en la alacena, consultará que si galletitas o pan,  para luego llevar ambos a la mesa, y volver a buscar el queso, el dulce, y la mermelada que hizo el domingo.Pero el silbato del guarda la vuelve a la realidad.Una anciana se detiene a verla "¿Por qué lloras, mi niña?", Amalia no quiere responder, pero la anciana pregunta  nuevamente,la ternura y compasión de sus ojos grises extienden la mano invitando su voz a salir. Amalia lo intenta, pero el  llanto no le deja pronunciar palabra alguna. "¿Lloras por amor, no es así?", dijo la anciana tomándole la mano que  todavía apretaba el pañuelo. Amalia asintió con la cabeza, mientras apretaba los labios y contenía la respiración  temblando como si fuera a caerse."¿Sentémonos un momento, si?", dijo la anciana conduciéndola hacia un banco "Ahora tomás aire, y si queres, me  contas", dijo amablemente la anciana. Amalia aguardó en silencio unos minutos, con la mirada perdida entre los durmientes."Lo perdí", dijo, haciendo un esfuerzo, "¿Tu crees?", replicó la anciana, y agregó "¿Qué te hace pensar eso?". "Yo  lo alejé" dijo Amalia presurosa, cubriéndose el rostro con las manos y murmurando entre sollozos "Lo siento  Manuel...". La anciana la abrazó fuertemente y comenzó a mecerse mientras cantaba algo que parecía una canción de  cuna. Permanecieron así un largo rato, sin reparar en la gente que llegaba o se iba de la estación.Por momentos Amalia intentaba hablar pero la angustia le ganaba de mano y le apagaba la voz."¿Y por qué crees que lo has alejado?" pregunto la anciana rompiendo el efímero silencio de la estación  semidesierta."Es que hace unos días..." respondía Amalia, cuando la anciana la interrumpió con un "no" firme pero amable, y  completando "No tienes que decirme ni el cómo ni el cuándo, sólo el porqué". Amalia miró fijamente las vías por  unos segundos, y luego dijo "Tengo miedo, que me pase otra vez", la anciana meditó un momento mirando las vías y  dijo "¿Acaso crees que el miedo tiene suficiente criterio, cómo para dejarle decidir sobre tales asuntos?" Amalia  comenzaba a justificarse cuando la anciana, sonriendo, suspiró "no es a mí a quien debes responder".Amalia estalló en un llanto que le subía desde el vientre, no podía contenerse, no tenía respuesta, sólo miedo. El miedo la gobernaba, y aún a pesar de saberlo no podía hacer nada.El miedo a un futuro desconocido le impedía perseguir el futuro que anhelaba.El fantasma de un pasado que la aterrorizaba, le robaba la ilusión de su presente. Amalia aprieta los dientes, cierra los ojos y trata de pensar.Respira lentamente, mientras se seca las lágrimas."¿Lo amas?", pregunto la anciana, que hasta entonces había permanecido en silencio."Con mi vida", respondió Amalia, y añadió "Sin el, no concibo la felicidad, solo pienso en ocuparme..." "...mi vida se ha convertido en una lista de compras y el almacén está cerrado".La anciana esbozó media sonrisa, y respondió "si tu lista se vuelve demasiado larga, y no vas al almacén, tu alma  perecerá por falta de alimento..." "...aunque podrías también cultivar lo que necesitas para vivir, y no limitarte  a esperar que esté en el mostrador". Amalia miró nuevamente las vías, como si allí hubiera una respuesta, y luego  miró a la anciana, pensando en cuantos recuerdos guardarían esas arrugas, y la angustia volvió a tomarle, y entre  sollozos dijo "Yo sé que..." "pero" "no" "puedo". La anciana envolvió el rostro de Amalia con sus arrugadas manosy le dijo "Llora y suelta todo lo que necesites, que no hace bien a nadie llevarlo adentro, ¿Si?". Secándole las lágrimas con sus pulgares, dijo "Ya tengo que irme..." y sus ojos se cargaron de lágrimas, tanto  como los de Amalia, o quizás mas aún "...quiero agradecerte, por mostrarme que todavía existe el amor, tal y como  yo lo conocí" "Y que aunque duela como nada mas puede doler, llena de vida como nada mas puede hacerlo". La anciana se despidió dándole un beso en la mano, y se fue caminando despacito hacia la escalera. Mientras la miraba alejarse, Amalia dijo en voz baja "Gracias", la anciana sonrió, y siguió caminando.

Rogelio

Rogelio es un fanto* de palabras cortas y dulces y gusta de hablar con cierta musicalidad, es muy común escucharlo arrojar a los aires frasecillas simples de recordar con rimas difíciles de olvidar, con premisas claras y concretas. A menudo se zambulle en sus pensamientos y emerge en un monólogo rompiendo contra la realidad como las olas que rompen contra la orilla, con fuerza pero con calma. Rogelio mira a sus costados con temor pero mira al frente con decision, se peina como el viento quiera peinarlo y se despeina después, para no verse complaciente. Vende flores en la entrada de Primera Junta, tiene veinticinco años y está terminando el secundario en una de esas escuelas nocturnas donde mas se aprende a vivir que álgebra, física o literatura. Rogelio dice que quiere ser escritor, que algún día va a ser como esos grandes que suben el valor de sus libros con solo firmarlos. Dice que va a regalar muchos de sus libros y también libros de otros, que todos tienen que leer. Entre el verde y el rojo del semáforo, Rogelio ojea sus apuntes y murmura repitiendo como si instruyera al viento. Y si uno lo saluda, cada día tiene algo nuevo para contar de su Éla (Fiorella, tres años) Le brillan los ojos de solo nombrarla, y lo vieras cuando habla de ambas, su pulmón y su corazón, como él dice, Una le da la fuerza y la otra el aire. Lo vieras como le brillan esos ojos marrones, parecen de plata cuando las piensa, encandilan al verlos. Antes de volver a casa hace las compras, de camino a la estación. Siempre elige la fruta mas madura para llevarle a su Éla, de postre, aunque siempre la lava y la deja lista antes de la cena y Éla termina convenciéndolo de que le dé la mitad antes de la cena. Cuando llega el atardecer Éla se pone inquieta y ansiosa, no sabe la hora pero sabe que cuando Mamá la mande a jugar adentro, será hora de que llegue Rogelio. Entonces se para frente a la puerta y lo llama con el mismo tono que cuando Rogelio la despierta al darle un beso cada mañana. Lo escucha sacar las llaves de la mochila y se desespera, grita "papá, papá, mino papá". Rogelio abre la puerta despacito porque sabe que Éla esta ahí esperándolo le sonríe y Éla levanta los brazos pidiendo upa, después pide que la haga volar por la casa y que se siente a dibujar con ella. Rogelio la sube a un banquito para que lo ayude a lavar las verduras. Lava mas enjuagando lo que se le cae a Éla que lo que lava en si. Éla mira a su padre, llena de alegría y sonríe mientras Rogelio le vuelve a acercar para que lave la misma papa que ya pasó tres veces por el piso. Este año Rogelio termina el colegio. Por eso la tarde siguiente estaba pensando en el discurso que le habían pedido que escriba para la entrega de diplomas. Entre semáforo y semáforo apuntaba en una hoja de papel lo que se le iba ocurriendo. En un cambio de rojo a verde un taxista apurado, lo rozó, con tanta mala suerte que Rogelio giró sobre si mismo y cayó de nuca contra el cordon. Cuando llego la ambulancia ya no había nada que hacer. El hombre del puesto de diarios levanto la hoja que tenia Rogelio, que había volado hasta la escalera de la boca del subte. Entre renglones tachados podía leerse: "Antes que nada quiero decirles gracias a mi mujer y a mi hija, que me dan la fuerza para levantarme cada día". Aunque así lo parezca, la historia de Rogelio no termina acá. Porque durante muchos años mas, va a haber una personita que se va a parar tras la puerta a llamarlo, esperando que llegue, para ayudarlo a cocinar. Y que no importa cuantas veces su madre estalle en un llanto inconsolable y le grite desesperada que papá no va a venir, cuando el dolor le quiebre la paciencia porque Éla no entiende la muerte, Éla lo espera como siempre. 

*No se sienta Vd. falto/a de conocimientos por no saber qué es un fanto, un fanto es alguien como Rogelio, que no necesariamente se llama Rogelio.

Versos simples para una prosa hermosa

No se si es mi alma de poeta, o mis ojos de soñador que han conocido el amor que llevas dentro y desde entonces no dejan de verte, no dejan de hacer comentarios a mi lado  como si quisieran  que lo escuche sin decirmelo, como si supieran que quiero escuchar.

Y te guardo en el corazón, bien a mano, como esas cosas que uno mira día a día para sentirse vivo, para entender porque vive. Te pienso tantas veces por día que en realidad no se si dejo de pensarte en algún momento. Llevo siempre conmigo la misma imagen en mi mente, tu sonrisa, tus ojos brillando. Y en mis oídos el eco de tu voz.

Se cocinan en mi mente tantos versos deliciosos, que se mantienen a la espera, en su mejor forma para ser degustados. Pero no puedes probarlos, dices que tienes el paladar harto de amarguras y todo te sabe a pena.

Velos y Valores

Entrada:

Muchas veces -como muchos- me encuentro cuestionándome a mi mismo por la eterna disyuntiva entre lo que quiero hacer y lo que debo hacer, entender lo que uno quiere es relativamente fácil, pero lo que no suele resultarnos fácil es el aceptar que lo que consideramos que debemos, no es ni mas ni menos que otra forma de poner lo que queremos, es decir nosotros "debemos" de acuerdo con nuestros valores, que si bien son en gran parte heredados del entorno, son adquiridos, y se los lleva consigo porque o bien se los quiere llevar o porque no se ha hecho nada por deshacerse de ellos; entonces el "debemos" no es mas correcto que el "queremos". Claro que si uno quiere vivir en sociedad hay ciertos valores que no puede descartar, pero no quita el hecho de que en el fondo, son lo que queremos hacer, y son totalmente artificiales, no es que ser un buen ser humano, es ser monógamo ni es un mal ser humano aquel/aquella que apunta a la promiscuidad. Son valores sociales, culturales, que uno adopta por la cultura en la que vive, la sociedad en la que vive, el ambiente en el que se desarrolla, el ambiente en el que se desenvuelve, etc.

Todos estos factores van condicionándonos de modo que no podemos elegir sino en función de lo que ya hemos elegido como valores -somos tan libres como nos dejamos ser-. Estos límites que nos auto-imponemos nos llevan muchas veces a la falsa conclusión de que no tenemos opciones, entonces intentamos por todos los medios volver al estadio de equilibrio conocido, sin pensar en que es lo que necesitamos realmente.

Plato principal:

El ejemplo mas claro de esta incapacidad para ver lo animal de su comportamiento, es quien intenta por todos los medios, y espera con grandes ansias, la re-composición de una relación enfermiza que no aporta mas que incordios y penas. El imaginario de quien ha perdido "lo único que tenia" o  "todo" o "el amor de su vida" como suele decirse en estos momentos, deja de lado que en la relación de una persona con otra -amen de los gustos en común, y de las experiencias similares que puedan haber tenido- lo que se tiene es la suma de recuerdos, la relación con otra persona y el afecto que sentimos por otra persona, esta dado por las situaciones y recuerdos que nos quedan de la persona, y por todas las cosas que se fueron viviendo durante el tiempo que dure la relacion, no por la persona en si. Las personas suelen tener -de acuerdo con sus valores- una suerte de lista mental de las cosas que deben hacer en su vida, de las cosas que "necesitan" y a modo de "listo, ya está" van marcando mentalmente lo que ya tienen de esa lista, lo que consideran que necesitan para sentirse completos, sea una pareja, una casa, un auto, una profesión, una carrera, etc. Y cuando alguno de esos logros se pierde, entran en una crisis que va muchísimo mas allá de lo que se pierda en si y entonces hacen ridiculeces como tratar de recomponer relaciones insalvables, por lo motivos ya expuestos (la vuelta al equilibrio conocido, los logros, etc.).

Postre:

La incapacidad para aceptar a los demás como distintos, problemas tales como creer que se pone mas interés en algo que otro, porque la otra persona no lo demuestra con las mismas palabras, o porque la otra persona no hace las mismas cosas. Entendamos que las otras personas, son otras personas, y por tanto tienen formas propias -que podemos compartir, o que pueden resultarnos totalmente ajenas- que primero,  que son distintas, y segundo, que surgen desde otra mirada. No se puede esperar que nadie vea las cosas exactamente del mismo modo.

Como todos

Es uno de esos días en que uno se levanta con la hermosa intención de escribir algo que exprese la innumerable cantidad de sentimientos que desde nuestros sueños hasta la cocina, donde ponemos la pava, hemos de intentar descifrar. Para quienes tenemos el pequeño placer de escuchar el agua calentarse, esos repiques que hace en el fondo de acero haciendo vibrar la tapa, hasta que finalmente vibra la pava completa, alterando las formas de las lenguas de fuego que la acarician desde abajo hacia arriba, para nosotros, el levantarse y el preparar un desayuno es un gran ritual, como todo ritual, requiere concentración y cuando nos concentramos, enfocamos, cuando enfocamos volvemos al punto.

Entonces volviendo al punto, como todos alguna vez, me encuentro pensativo, todos tenemos -<em>aun los mas obtusos</em>- al menos uno o dos momentos de lucidez al día. Y es en uno de esos momentos que me pregunto ¿ hacia dónde apunta mi brújula ? ¿ hasta dónde hay aceptar ? ¿ qué hora es en mi reloj biológico ? ¿dónde está el límite entre el aceptar y la negación ? ¿ cuando es hora de apurarse ?

Todas estas preguntas no nos llevan mas que al punto de partida de otras tantas preguntas que al final acabaran por responderse a si mismas, y terminaremos por aceptar que somos los que hacemos la pregunta a la medida de la/las respuesta/as que estamos dispuestos a ofrecer.

Responderse a si mismo es a menudo una tarea difícil de realizar, como lo son todas las tareas que implican un simple y puro compromiso de veracidad para con uno mismo, porque aunque sepamos que no podemos mentirnos, nadie dice que no podamos seguir intentándolo. En esa negación de la realidad que nosotros vemos claramente, se nos hace imposible no despreciar los defectos propios en los demás, todas esas cosas que no nos gustan de nosotros, pero que no podemos/queremos cambiar, las vemos en los demás, y simplemente nos irritan, bueno, no se si "simplemente" sería la palabra, porque a decir verdad lo hacen de un modo bastante complicado donde nos resulta totalmente imposible ver, que estamos viendo los caracoles fuera del agua sabiendo  que dentro del agua tienen otro brillo. Cuando tomamos estos caracoles fuera del agua, no solo le cambiamos el brillo, sino que ademas corremos el riesgo de  alterar su estructura basica, y provocar daños irreparables, que daran por terminado su ciclo de vida tal y como lo conocimos, porque nos olvidamos que el caracol que vemos en nuestra mano, es tal, solo porque vive en el agua.

Sin tantas vueltas (<em>como las que tiene el caracol</em>), hay que entender que cada persona es la persona que conocemos, porque ha adquirido ciertas experiencias, realiza ciertas actividades y se mantiene en un ambiente ya sea físico (especifico o genérico) y/o social, que le posibilitan seguir siendo quien es. Obviamente esto va hacia ambos lados, y no todo los cambios son malos, a veces precisamente por estos motivos uno puede necesitar cambiar de ambiente. En resumen, para que sea quien conociste, tenes que permitirle serlo, o de otro modo se irá transformando e ira perdiendo su brillo natural hasta convertirse en un ente que solo vive para nuestros propósitos.

De Educación

La educación, comprendida como ese todo que es un sistema educativo, es una construcción desde el colectivo; el problema aquí, -creo yo- es que hay muchos que se quedaron esperando en la parada, otros que se fueron a pie, y hasta algunos que se cansaron de esperar, y se volvieron a sus casas.

Escribiendo

 -Mentimos tán creíblemente, por eso nos leen -dijo él-. -¿Que mirás? -preguntó ella-. -Tus piernas -respondió él, y agregó- -¿Cómo va la novela?. Ella desprendió con pocas ganas la mirada de la lectura, y con una mueca que anticipaba la burla, disparó -tristemente predecible, muy predecible, ¡Cómo si fuera la tercera vez que la leo...! -Dicho esto, se mordió el labio inferior, y le sonrió meneando la cabeza-. Y era casi cierto, para ser exactos era la cuarta, pero la primera vez no tenía final escrito. Ella se levantó de la cama para darle un beso, de pasada dejó las hojas sobre el escritorio, y fue hacia la cocina a preparar un mate. Él, le devolvió el beso, le acaricio la espalda, le tomó la mano un momento como para retenerla, y luego la soltó. Él y su imaginación eran un universo al que pocas veces ella accedía, pero estaba bien, entendía que cuando él comenzaba a sumergirse en las profundidades de su mente, sólo quedaría un recipiente de humano, un cuerpo funcional, y capaz de responder y actuar en situaciones simples. Se habían conocido gracias a esto mismo, él vivía colgado de una nube, así perdió tres veces su turno con el optometrista. Cuando finalmente recordó la cita a tiempo, la encontró en la sala de espera, sus miradas se cruzaron, ella pensó que tenía cara de oveja esquilada, pero de alguna forma le quedaba bien. Él pensó que ella nunca le iba a dar ni el buenos días, que seguro tenía novio. Y es así esta vida, podría contarte cuando se conocieron, lo primero que se dijeron, una palabra tras otra, y armarte un texto de esos que lo mirás fijo y te devuelve la mirada, se presenta formalmente y te lleva a dar una vuelta por ahí; pero hoy no, hoy te doy sólo un bocado, un poco de esto y un poco de aquello, lo suficiente como para que arranques y pongas primera, pero no de golpe, para no ahogarte el motor.

Noche y Diego

Eran las diez de la mañana, y yo caminaba de lado a lado de la habitación, tratando de entender quién era realmente Diego. Como tantos otros, Diego no quería ser entendido, sólo quería vivir. El estaba consciente de haber aparecido en algún rincón de mi mente, pero no por eso estaba dispuesto a revelarme todos y cada uno de sus secretos. Según sus palabras, si bien yo lo había hecho ser, y lo estaba definiendo, al hacerlo, el estaba re-definiéndome a mí como ser. Siendo así, el considera que se ha ganado el derecho a mantener un poco de misterio.

Las luces parpadeaban en una cocina ajena, la pava repiqueteaba con un pulso que parecía seguir a las luces. En el estudio, Diego seguía frente al lienzo esperando que una palabra, un sonido, algo le arrancara de pronto el terror que producía en su mente ese atril tan conocido, que hoy veía tan gris y falto de las pasiones que ayer le daban los trazos que sus manos acompañaban a vivir. "La noche era morena" - Dijo, pensando en voz alta - murmuró algo sobre los tejados, y continuó "Quizás después de un rubio atardecer, un satélite monocromático será objeto de apreciaciones románticas". Dicho esto, sintió las manos tan desnudas, que rápidamente se hizo de un lápiz y su cuaderno. La imaginación de Diego reptaba con sigilo entre la puerta y la ventana, anticipando un tropiezo literario que podría o no, tener lugar en un futuro cercano. Medio vaso de vino en la mesa se escondía tras el mate, mientras la pava seguía a su propio ritmo. Diego levantó el vaso, lo miró a la luz y lo bebió de un sorbo. Fue a la cocina, y sacando el agua del fuego, sucedió, al menos en parte. Le había llegado una idea, un concepto, no podía expresarlo en palabras pero podía verlo en su mente. De pronto una mentira, entro volando por la ventana y se posó sobre su hombro. Diego la miro con sorpresa, abrió la boca para expresarse, pero antes de que pudiera decir nada, la mentira había abierto sus alas y planeaba hacia el suelo vociferando incoherencias y verdades a medias. "¡No te creo, mentira!" - Exclamó Diego, mirándola a los ojos -. "Nos conocemos" - Dijo la mentira, devolviéndole la mirada, y continuó -, "No hemos tanto, y por tanto, no haremos tanto; pero sabes que sé cuando has, porque entonces yo he también".

Hasta aquí podría creerse que Diego juega con el espectador manteniendo un diálogo constante con su imaginario, al animar y personificar a los conceptos que de éste surgen. Un analisis más profundo revelará intencionalidades compartidas entre el plano del autor, el plano del narrador, y el plano de Diego.
Habiendo hecho claro esto, estamos en condiciones ahora de afirmar que los tres presentan sendas intenciones de envolver a quien lee, en lo leído.

Ese humor

Y por si poco fuera, tenía un-humor-de-mierda, exclamó Mariano, y golpeó sus muslos con ambas manos como si espantara las palabras al salir de su boca. Mirá, Marito. Nos conocemos mucho, ya, - suspiró Claudio - así que voy a ser franco… ¡Vos vivís de mal humor…! ¡Mentira! ¿¡Cuándo estoy yo de mal humor!? Respondió Mariano mirándonos a ambos como si fuéramos a creerle. A pesar de estar parado en la cocina y supuestamente participando de la conversación, no me sentía del todo ahí. Yo estaba en otro lugar, me había quedado pensando en el submarino y la delicadeza de las partes, del todo. Ese acto de sumergir una barrita amarga en la leche caliente y verla derretirse. Como tantas veces el vaso era más entretenido de preparar que de probar. Miraba los pocillos en la pared y ese perfume que todavía flotaba en el ambiente. El inconfundible perfume del café. De vuelta al submarino, sumergirme en un recuerdo, yo había dicho que quería un negro doble y el submarino era para ella. Cuando el mozo los sirvió al revés a ella no pareció molestarle, y a mí en un primer momento tampoco. Hasta que me di cuenta que, jugando con la cuchara a mover los pequeños rebeldes de chocolate que no se dejaban derretir, había enfriado el vaso. Hice a un costado y pedí otra vez un doble, con la esperanza de que llegaría, pero con suficiente imaginación como para pensar en escenarios alternativos donde el mozo me traería cualquier otra opción de la carta. Dijo que se llamaba así porque la noche que iban al hospital, la madre vio un destello en el cielo, y entonces decidió ponerle Luz Estrella. Yo la miraba, miraba esos ojos y pensaba que debería haberle puesto el nombre en plural. Una vez le dije que tenía algo raro en el pelo - comentaba Claudio - y me salió carísimo, me dice “Sí, me lo corté ¿No te gusta como me queda?”. Ahí fuiste - acotó Mariano -. Y me miró como buscando quórum. Yo le devolví la mirada levantando las cejas e inhalando lentamente. Enseguida volví a esa tarde. ¿Cómo se llama ese lugar…? Que está al lado de la librería de usados, si mal no recuerdo… En fin, no sé porqué terminamos yendo ahí en lugar de ir a lo del viejo donde voy siempre, pero ahí estábamos. Luce - como le decía la familia -, estaba contándome de los problemas del laburo, que le iban a cambiar el horario, que no le daba el tiempo con los horarios de estudio, que iba a tener que cambiar los días que cursaba y demás. Extendí mi mano y le pregunté mientras tomaba la suya “¿Para vos qué es más importante?”. Ella me miro fijamente por un segundo, deslizando la mirada hacia la mesa, reordenó los sobres de azúcar murmurando palabras que no alcanzaban a ser una respuesta, porque ella no alcanzaba a responder. La respuesta no es para mí, sentencié. Ella asintió con una risa nerviosa. Se mordió el labio inferior y dijo “Si me vas a dar un beso, este es el momento”. ¡¿Ah, si?! -dije, y agregué- ¿Y si no te doy un beso ahora? ¿Y si no me das un beso ahora…? - preguntó con una sonrisa pícara -, o me comes la boca o te comes un bollo, vos elegís… Eso le ví, el humor.

Tren Amarillo

image Era un mundo de ser comparable a, y yo quise ser yo. Hoy duelen los vagones que quedaron en la otra estación, pero más vale dejarlos a esperar la proxima locomotora, que arrastrarlos sin fuerza.

Después del sol

Después del sol, Cuando hubo luna, Cuando hubo estrellas. Hubo la noche, Hubo una noche. Una noche bella.

Caminando por la calle

Caminaba junto al cordón haciendo equilibrio sobre éste de cuando en cuando, mientras sobre su vida iba haciendo lo mismo. Se preguntaba las respuestas que había obtenido, y se respondía a preguntas que nadie había hecho. Caminaba por la vereda, y de cuando en cuando buscaba el calor del sol en los rayos que se colaban entre las ramas de los árboles. Miraba de costado los frentes de las casas del barrio y se preguntaba ¿Dónde, cuándo? Las calles son sin lugar a dudas un lugar común, un lugar cómplice, admiraba las calles tratando de recordar, atesorando los momentos que podía, que la calle todavía recordaba; Un helado, una cerveza, un cigarrillo mal apagado, la mierda en el zapato... Una vidriera, de pronto reconoce el reflejo, es una de esas dos personas ¡Sí!, si se sabe ese rostro de memoria... Sigue caminando, preguntando, respondiendo. Sigue caminando, bien... mal... no puede responder una respuesta tiránica, absoluta, monárquica, que se sostenga en el tiempo a pesar de todo, apenas y tiene una humilde respuesta democrática, un "está bien", y eso es todo, intenta no indagar, porque eso mismo siente, que al in-dagar, introduce una daga en su mismísimo centro. Y entonces se des-centra se des-con-centra, se para frente al mundo, frente a la inmensidad que es ese todo de una esquina con semáforo, esa nada que es una esquina de barrio, y todo es todo, y todo es nada. Todo vuelve a estar tan, tan como antes, tan como todo; Las cosas que pesan son más pesadas o más livianas, es difícil decir, es como el hielo que de frío quema, o las quemaduras que arden y se sienten heladas. Cambia el semáforo, cruza la calle y sigue caminando. Nada de grandes conclusiones. Nada de entender el mundo de golpe. Sólo paciencia, no hay respuestas, sólo paciencia...

Ser / Estar

Estar, uno puede no haberse puesto a hacer algo activamente, pero no por eso deja de estar. Estar es algo que es nada, es existir, pero no se cuenta, no es que uno dice "¿Qué estás haciendo?" y otro responde "existiendo". Es decir que siendo hacer el simple hecho de ser, que podría parecer pasivo, no lo es; para nada.

El proceso de 'ponerse' a pensar

Invitarse a pensar es una buena costumbre, y aceptarse la invitación ofrece una gran aventura. Estamos diariamente invadidos por cientos de datos que nos resultan totalmente descartables, prescindibles, como lo son el exceso de publicidades, etc. Aunque digo que son descartables no los llamaría inutiles, porque al ver o escuchar esas publicidades, escuchamos algo así como una pequeña campanilla que nos invita a ver que ha sucedido al soltar una gota de esa información en nuestro océano cognoscitivo, donde ésta empieza a fundirse con esas aguas. Un hermoso escenario que puede alcanzar magnitudes épicas, desencadenado por un simple dato; el peso promedio de una mosca, la frecuencia del tubo de luz de una góndola de supermercado, el porcentaje de cloro por litro de agua “corriente”, los litros de gases tóxicos que se mezclan diáriamente con el aire de las ciudades, la capacidad regenerativa de un reptil, un aparato para hacer ejercicio que reemplaza al “viejo“ aparato que hace una semana intentaban vender, un folleto entregado en mano, un cartel, una vidriera, la bocina de un auto, las letras de la patente de un auto, las manchas de humedad en la pared, formas en la veta de una madera, las ramas de los árboles que se mueven con el viento, una frase, un número, una letra, una palabra, y otras tantas cosas son chispa suficiente para iniciar aquel proceso.

Domingo telefónico

Una tarde de domingo, en algún rincón de buenos aires... 
 C- Dale, boludo, dejá de hacer fiaca y atendé el te... 
 J- ¿Hola? 
 C- Jorgitoooo 
 J- ¡¿Qué hacés Coquito?! No me salió tu número acá... 
 C- No, cambé el celular. El otro era de la empresa. 
 J- ¡Tanto tiempo! Contame que es de tu vida, che.
 C- Mmmnada, más o menos lo mismo de siempre... 
 J- Entonces me llamas porque necesitas guita... ¡Jajaja! 
 C- No, no te llamo para pedirte plata, vos sabés que yo no hago esas cosas. 
 J- No, nunca... 
 C- ¡Por eso! Te llamo porque tengo un negoción para ofrecerte... 
 J- ¿Como el último negoción? ¿Que terminé acusado de narcotráfico? ¿Que casi perdemos la casa de mi vieja? ¿Eh? ¡Un negoción de esos, no gracias! 
 C- Pero boludo, ¿Yo cómo iba a saber que querían pasar coca adentro de la panza del pato Wilfredo? 
 J- Dejame de joder, boludo, el pato Wilfredo... ¡No lo conoce nadie! ¡Ahí hubieses empezado a desconfiar, traían semejante parafernalia y no lo conoce nadie! 
 C- En Brasil es muy conocido... 
 J- ¡Que la lleven allá, entonces! 
 C- Bueno, pero esto es otra cosa, se está vendiendo en más de quince paises, entre otros, Europa y Estados unidos. 
 J- Europa no es un pais... 
 C- ¡Vos me entendés, no hinchés las pelotas! 
 J- Si, te entiendo, pero no te voy a dar un mango porque te lo vas a jugar. 
 C- ¡Nooo! ¡Yo no juego más, Lo juro por la tumba de mi santa madre, que dios la tenga en su glória! 
 J- No seas sorete, si tu vieja vive en frente de casa y la ví hoy temprano barriendo la vereda... 
 C- Bueno, es una forma de decir... 
 J- Es una forma de mentir, querrás decir... Contame, Coquito, ¿A quién le debés ahora? 
 C- ¡Que no es eso, te digo, boludo! Te estoy ofreciendo un negocio, no te estoy pidiendo plata. Yo dejé de perder plata con esos caballitos de mierda. Hace un año, estaba por ganar, ¡Era fija! Y Rosita en vez de echarme de casa, de vuelta, me dejó. Pero me dejó los pibes y me dijo que me haga cargo, me dijo que volvía en un mes, que si cuando volvia yo habia vuelto a jugar, ahí si que me daba una patada en el culo, porque la casa la puse a nombre de ella, en un momento de lucidez que tuve hace unos años... 
 J- Si, me acuerdo de eso. 
 C- Y bueno, y ahora te estoy pidiendo una mano porque necesito alguien de confianza. 
 J- ¿Primero que era un negoción y ahora que me pedís una mano...? 
 C- Es que es las dos cosas. Necesito alguien de confianza porque la distribución es una mierda, no dan abasto porque cada vez venden más, mes a mes están aumentando la producción, pero igual les cuesta cumplir. Es una empresita en crecimiento. No necesito un pelotudo que me diga que el distribuidor se limpia el culo con los pedidos, o que el distribuidor es un forro. Primero porque el distribuidor soy yo; y segundo, porque lo que necesito es que vendan, no que se quejen. La provisión mejorará con el tiempo, estoy seguro, porque así lo ha hecho en estos meses. 
 J- Bien, y a todo esto, ¿Qué es lo que vendés? 
 C- No vendo, distribuyo. 
 J- Bueno, que distribuís, entonces. 
 C- ¿Te acordás de la Ecoexpo, en Barracas? la radio con linterna, la que se cargaba con el calor del cuerpo. 
 J- ¿Y eso se vende? 
 C- ¡Como papa caliente! 
 J- Como pan caliente querrás decir... 
 C- Si, eso mismo. ¿Qué decís, te puedo llevar un par de cajas y se las empezás a mostrar a tus clientes? J- Dejame pensarlo unos días... 
 C- ¡Dale, boludo! ¡Es un re negocio! No te estoy ofreciendo ese reduce fas fas. Esto es posta, la gente vé que anda también cuando le sacas las pilas, está realmente bueno el producto. Yo se que no te estoy ofreciendo el producto milagroso que va a terminar con el hambre en el mundo... Pero es un producto realmente vendible... Y vos tenés además, que con tu negocio estas bien posicionado para venderlo, además ahí te caen turistas y todo... ¡Es un re chiche, no me digas que no! 
 J- Bueno, pasate mañana temprano por el local, y traeme una caja. Y pasá por la panadería y traete unos bizcochos o unas facturas para el mate. 
 C- ¡Gracias, Jorgito, vos si que sos un amigo! 
 J- Más te vale que se vendan. 
 C- ¡Vos fumá! 
 J- No gracias, dejé. 
 C- ¿Cuándo dejaste? 
 J- Hace dos años, cuando nació el más chico, con la cantidad de horas que nos pasamos de pre-parto adentro del hospital... Estuvimos como una semana de casa al hospital y del hospital a casa... Bueno, y ahí dejé. Corto, che, que me están llamando Grise y los chicos, estábamos por ver una peli. Te mando un abrazo, pasate mañana, así seguimos charlando. 
 C- ¡Dale! Mañana nos vemos. Qué disfruten la peli! Saludos a la flia. 
 J- Dale, igualmente.

La lluvia que riega lo sensible

Se apreciaba cierto nivel de conspiración en la precisión de los gotones que golpeaban contra el suelo. Un dicho que era, de hecho, para el pasto y para los árboles, para esas hojitas que se mecían entre colibríes. Y era también para las cotorras comiendo en lo alto, que no callan. Era para todos y todas. Era unas y otras, y más aun, mas cuando hubieron empezado a golpear contra el suelo las primeras, las segundas le seguían de cerca, no querían perderle el rastro. No querían perderlas de vista, hasta convertirse en cuneiforme criptografía sobre los parchones pelados del jardín. El pasto se veía contento, a pesar de haber yacido inmóvil sobre el suelo todo el día, ahora parecía vivo, saludaba en todas direcciones con movimientos caóticos, con una frecuencia casi modulada. Los rayos de un sol que no estaba, que no se veía, que no quería verse pero cuya luz se divisaba inconfundible, irremediable, -es de día- pensé, y te juro que me brotó un lagrimón. Inconmensurables sumas, restas y multiplicaciones de quehaceres que no quieren ser domesticados, y nosotros los dejamos libres, porque la libertad nos fascina, como una serpiente encanta a su presa, nos encanta esa libertad ajena que podemos perder, pero que no podemos dar. Esa libertad ajena de los quehaceres, y que nosotros somos porque hacemos, seres que hacen. Somos que-ha-seres. Maniotas que no impiden ni impedirán jamás ni los brincos, ni los pasos caprotinos. Ni habrá tampoco mitras que asusten a éstos, o despieces malintencionados que fuercen las tuercas lastimando roscas, mordiendo coronas, limando perfiles, y destemplando las puntas de los agudos azuzadores. Y mientras tanto, tanto. Ese todo fraccionado, esa fracción totalitaria, un recuerdo inmediato que me abofetea iracundo demandando que le rece con mis tiempos, que le pague como es debido. Que lo traiga nuevamente a mi presente, que lo haga recuerdo, y que no lo deje ser olvido. Como te despiertas, como me despierto, con esa sensación de beso inconcluso, de boca ausente, de carta que se ha ido al maso, antes de ir a la mesa. Ahí también juega con nosotros ese recuerdo, nos hace cosquillas, y nos susurra parte de nuestro último sueño, nuestra última obra, donde el continuista se ha vuelto actor y director de una melodía y un paseo por Corrientes bajo una garúa vespertina, un mate en la cocina y otros versos, una marea de humanidades. Si, hay puertas abiertas y hay puertas cerradas, hay también puertas serradas que no querían abrirse, y sierras apostadas en ventanas enrejadas. Cuentos contados en cuentas que han perdido la cuenta de si mismas y cantando se encuentran. Fuelles que respiran arena y relojes que son medidos por el tiempo. Hay corazones que esperan campeones que conquistan doncellas. Lo sé, a veces voy tan por el mundo de la novela buscando poesía, que me pierdo con la vida, y sólo nos encontramos releyendo las páginas de ese otro libro que vamos escribiendo con nuestros pies. Pero es que hay días, hay días que necesito leerte en esas nubes, y hay días que necesito escribirte con esos vientos, despejar el cielo y quemarme en los rayos de ese sol.

Delirio sobre el delirio

Con cuarenta grados de fiebre tiritaba respirando el vapor de su propia transpiración. Si, soy un pelotudo; y no, no voy a ir al hospital -dijo al sentir en la nuca la mirada de su mujer, y continuó- Es probable que esas grandes y profundas reflexiones sobre el sentido de la vida, sobre la vida misma, sobre la vida ajena. La vida ajena, esa concepción de destino único con sendero unidireccional y final escrito de antemano... Yo quisiera saber, cuántas de esas reflexiones vienen del delirio de días de fiebre, quiero decir, que quizá si no me estuvieras viendo, y leyeras dentro de unos años lo que escribí hoy, dirías que soy un genio, y que es increíble que exista gente con tales o cuales niveles de claridad mental sobre el estar vivo, el transitar este mundo, y sin embargo todo eso sería ni más ni menos que un delirio, y yo no sería ni mas ni menos que un delirante que encauzó su fiebre, un oportunista de la biología, como un virus que aprovecha para entrar cuando uno abre su piel al lastimarse, yo aprovecharía para escribir con la fiebre. Y entonces no es que fueran menos azules los azules, o menos húmeda el agua, o que por eso fuera menos dulce la melodía, o menos fuerte ese viento, o menos brillante ese sol. al fin y al cabo lo habría escrito yo, valiéndome de la fiebre, es cierto. Pero eso no quitaría que hubiera salido de mi. Además, tiene un doble mérito escribir en este estado, porque tengo que combatirme contra las alimañas que alucino, que aunque sé que no son reales, eso no las hace menos molestas, es más, creo que se enfurecen cuando les digo que no existen, se detienen, me miran con cara de odio porque no les temo, y cara de rabia por la impotencia de no poder infundirme miedo. Imagino que si yo te imaginara en este texto imaginario, y tú te imaginaras como producto de tu propia imaginación, tu imaginario como imaginado en mi imaginario, sería aún tuyo, porque tú, además de mí, estás allí, y aun cuando imagino que te imagino, eres tú imaginándote a ti misma, haciéndome imaginarte, imaginando que te imagino. Una pintura a medias descansa sobre un par de medias usadas, él lustra los botones de su camisa con un isopo, mientras recita en voz alta: "Mantas y montes mutilados, mirillas entre murallas que de soslayo, la paz acallan. Pillos sueños de altos mangrullos, de sólidas plumas de frias cerdas. La cuenta es alta, la suma es corta, y cuánta muerte, ¡Y cuánta muerte!. Lumínico cristalino y cuantioso fontanal, de reyes verdes y reinas rojas, y príncipes azules, y princesas amarillas. Finos, alados, fuertes, los vientos soplan. ¡Y la vida canta! La vida canta..." Cada dos o tres vueltas al botón moja cuidadosamente el isopo en aceite de oliva, y pasa al próximo. Escribe sobre el vidrio de la ventana con el isopo embebido en aceite: "-Termo - Termal - Termita - Ternura". Halla refugio bajo la tormenta de enero y refresca su piel quemada por la fiebre, vuelve a entrar a la casa. mira a su mujer directo a los ojos, y cambiando el semblante dice: "Fermosos ojos, amor mio. Te pido que me disculpes por mis delirios, estoy un tanto febril en estos días. Es sólo que a veces me olvido, y después me cuesta recordarme. Y todo sería tan simple si hubieras existido, y no fueras simplemente unos ojos pintados a medias, producto de mi fiebre de ayer".

Imagen de Mierda

Este mundo de mierda está consiguiendo que los hombres se preocupen más por su aspecto en relación a las mujeres que pudieran conseguir con éste, que de la miseria que crece y crece mientras se peinan frente al espejo.

¿Lo vale?

Y decíme ¿cuánto vale tu verdad ahora?, ahora cuando tener razón cuesta lo que cuesta, y ser buena persona apenas vale lo que cuesta.

Siempre un iluso

Hoy renovando locaciones, ubicaciones. Localizando nuevas formas de estar en un donde y un como, que me ayuden a ser feliz.

Empezemos por el principio

Y terminemos por el final.