sábado, 4 de noviembre de 2017

Soñar y nada más

Y las palabras que desnudan y vuelan sobre los tejados,
tantas veces aliadas con las noches del miedo.
Van sobre una medianera que no nos pertenece,
caminando como tantas otras veces.


Callando a gritos las ganas de reír,
murmurando para no despertar a nadie
Memoria de errores cometidos,
memoria que ahoga palabras de agua.


En un sendero lúgubre gastado por los pasos,
Ominosos portales hacia la nada.
Y mentiras que danzan espirales infinitas,
y mentiras que cantan a quien quiera oír.

domingo, 16 de julio de 2017

Despiértate




Era un domingo por la tarde, en realidad era lunes pero cayó feriado y es casi lo mismo que un domingo. La invité a tomar algo al bar del Duende y dijo que sí. Yo me sentía ancho como el Paraná y largo como la cola del Nación cuando cobran los jubilados.

El Duende no fue a laburar porque se engripó fulero, no había reservado la mesa. Por suerte había lugar y no hubo problema. Hacía un año y meses que no nos veíamos, además para la Flaca era la primera vez que salía después de Juan.

El apodo de flaca no tenía nada que ver con su físico le decían así en el secundario porque era fanática del Flaco. Pedimos una pizza, se veía increible -ella, la pizza era una pizza-
Le pregunté como andaba de laburo y me dijo que todavia laburaba con el padre de Juan. Que era una sorpresa, por como habían terminado las cosas, y que evidentemente no había salido al padre.

Yo me moría por preguntarle si había vuelto a cantar. El pelotudo se ponía celoso y le había hecho dejar los escenarios. Era bastante conocida en el ambiente y escucharla cantar era verdaderamente emocionante. Tenia encanto, eso era indiscutible. Decían que los músicos tocaban mejor con ella en el escenario. Su versión de Fiebre era una delicia para los oídos.
Pero como sabía que era un poco poner el dedo en la llaga, me mordí la lengua y aguanté sin preguntarle.

No quiero mentir, nunca supe si extrañaba más su cuerpo o su voz.
La cena duró lo necesario. A la salida me miró fijo por unos segundos, apretando los labios como conteniendo una pregunta y dijo
- ¿Hace frío en tu casa? porque el viernes tengo un show en Villa Luro y me estoy cuidando...

Se me iluminaron los ojos y creo que se dio cuenta porque me miro a los ojos y sonrió.
Yo vivía sólo y ella había vuelto a la casa de los padres; no había mucho que resolver.

Nunca la había visto desnuda, tenía un tatuaje en el muslo derecho de un pescado rabioso mordiendo una almendra y abajo decía "YA DESPIÉRTATE NENA".
No dormimos nada y creo que despertamos a un vecino.

A la mañana siguiente, nos dimos una ducha, llamó un remís y se fue a trabajar. Me dio un beso de esos con abrojo y me dijo que la llame a las ocho y media, no antes, porque laburando no podía atender.

Yo me preparé para el laburo, donde tuve un día larguísimo pero me lo fumé como un campeón. Pareciera que a todos se les dio por ir al sevice el mismo día, pero tenía planeada una cena para dos y nada me iba a arruinar el buen humor. A las ocho y media, antes de salir, la llamé. Me daba apagado, asumí que se habría quedado sin batería, pasa.

Llegué a casa sin novedades, me pareció raro, pero cada quien es dueño de su tiempo y sus decisiones. Le habría surgido algún compromiso, pasa.

A la noche le mandé un mensaje al primo, que era el que nos había vuelto a poner en contacto, para ver si sabía algo. No llegué a apoyar el celular en el escritorio que ya me estaba llamando, sonaba fatal. Dijo
- Hubo un accidente en Flores, cuando volvía del laburo un camión se llevo puesto el colectivo...
y seguía hablando pero yo no lo escuchaba, miraba su perfil de face en el monitor de la pc y contenía el aire (no sé si no podía o no quería respirar) como si soltar el aire que tenía en los pulmones haría que todo fuera cierto, que se vuelva realidad. Como si pudiera contener semejante tragedia en los pulmones, ni siquiera pude contener el llanto.

Decidí perderme ese desfile deprimente de amigos y conocidos y familiares sollozantes, no sentía que tuviera derecho a estar allí.

Todavia voy cada tanto, los viernes, a sentarme en un banco en la estación de Villa Luro. A llorar mirando el piso, a esperar que aprezca, a esperar que todo sea mentira.






Reflexionando

Esta reflexión lleva un tiempo escrita y ha sido editada más de una vez,  tanto por  el sentido como por las formas, y todavía sigo compartiendo la mayoría de esas ideas que decidí escribirme en ese entonces.


Comenzamos este texto como, como un amanecer, con esa esperanza de algo que comienza.
Es tan difícil y a la vez tan sencillo, porque tengo en claro que no tengo rencores.
No persigo el olvido. Hay un afecto que me impide perseguir ese olvido, hay un afecto que me impide generar ninguna clase de rencor.
Y es todo tan constante y tan intenso. Y vos en silencio, y yo no puedo dejar de pensar. Son palabras y palabras y palabras, y todo está ahí. Y ese todo es una nada, es, es una gran superficie vacía, no hay siquiera en que posar la mirada. No hay una distracción.
Hay sin embargo en ese vacío una especie de atracción gravitatoria, que hace que confluyan los recuerdos junto con los proyectos, las ideas y todo lo que parece venir de ahora se junta con lo que venia de antes, y de algún modo todos se llevan muy bien entre ellos. A mi no me dejan más que mirarle de lejos. Todas esas cosas que son mías me resultan tan ajenas.

Es como... tantas comparaciones, tantas comparaciones y mi vida es una película.
Mi vida es una película probablemente de algún director europeo, increíblemente creativo y completamente fuera de su tiempo, porque no logro captar realmente qué es lo que quiere decirme.

Entre estos últimos días hay muchas cosas que dan vueltas: no contemplo la muerte como una salida, pero no contemplo la vida como un camino a seguir tampoco. No puedo encontrarle un verdadero sentido, miro hacia adelante, miro hacia atrás, hago cálculos en el aire de las cosas que uno hace, los tiempos, lo que valen los tiempos. Pienso en las cosas que no hice para no perder tiempo y en las cosas que hice para disfrutarlas, para no perder tiempo tampoco.

Si bien  me he planteado muchas veces qué es lo que quiero hacer, cuando pienso el tiempo que llevan las cosas y el tiempo que realmente tendré para disfrutar lo que creo que quiero hacer hoy, no le veo el sentido. ¿O es que acaso soy producto de una generación que considera que la vida después de la juventud ya no es vida? Creo que no me ayudan los ejemplos cercanos.

Aunque también entiendo que la calidad de esa vida está determinada por lo que yo vaya haciendo durante estos años de mi vida. Eso lo entiendo perfectamente.
Pero aún así, no logro mirar para adelante con esperanza y deseo de llegar a ese adelante. Estoy como con escasez de utopías en este momento.

Por momentos un constante ruido entre mis pensamientos: muchas cosas que quisiera resolver y no he resuelto, y en otros momentos hay un ruido ensordecedor de todas las cosas que no quiero que sucedan pero que veo suceder igual. A veces ese ruido se calla y hay un silencio, un silencio capaz de abarcarlo todo y realmente no puedo ni escuchar mis pensamientos.

No sé realmente para donde correr, es decir, sigo caminando mientras tanto. No sé a dónde voy. Sé que no soy el único. Soy tan único como todo el resto, terriblemente, lo sé. Pero también sé que no somos todos los que tenemos necesidades particulares. Hay necesidades muy comunes que son compartidas por las grandes mayorías, que, a pesar de entender muchas de esas necesidades, no las comparto. Y en algún punto les envidio esas (necesidades) tan fáciles de cubrir. Quizás si, muchas de esas son materiales y se necesita dinero para resolverlas, pero el dinero es conseguible, tarde o temprano lo es.

Yo quisiera tener un pequeño taller donde poder pasarme el día entero trabajando con las manos, pensando, resolviendo. No es que seria lo único que haría, también me gusta interactuar con las personas y de ese mundo tomar ideas y tratar de aportar a él con lo que se me ocurre. Muchas veces tomo lo que veo como problemas a resolver, problematizando las situaciones que veo, tratando de aportar alguna clase de solución o algún tipo de paliativo.

Sin embargo, sobre todo en este ultimo tiempo, me resulta complicado transitar esta senda sin ninguna clase de rumbo.
Entiendo en un sentido muy sencillo algunas cosas, pero es que es a la vez mucho cuando se suma, porque veo pequeños detalles del sufrimiento ajeno, cosas que las personas no dicen. Me pregunto entonces, si esas personas completamente funcionales son felices en algún punto, o sólo se entretienen, se divierten, ponen su atención en otra cosa, y siguen para adelante.
No me alcanza esa forma de vivir. No me alcanza, y me embarco en una constante búsqueda para tratar de encontrar lo que no tengo. No un estado homeostático, pero algo de equilibrio. No se si nunca lo tuve, o es que, quizás, parte de lo que uno omite de su infancia no solo sea para seguir adelante, sino que es precisamente para querer seguir adelante. Quizás en algún momento tuve la felicidad que hoy no tengo. No la recuerdo.
En algún punto, es cierto, que creí en una construcción que me parece que es colectiva, de la felicidad de la infancia y lo bien que uno se la pasa cuando es niño, y sin embargo, mirando hacia atrás, la mayoría de los recuerdos son muy dolorosos. Todo era un mundo tan grande, todos los problemas eran tan imposibles de alcanzar ninguna clase de solución.

Realmente, hoy no la veo esa felicidad. Creo que quizás pueda ser yo, simplemente yo, no es que eso no haya sido bueno para mi, sino que yo no puedo verlo así. O quizá yo no recuerde las cosas buenas.
Sigo dándole vueltas a lo mismo, sigo caminando en círculos, yendo y viniendo, viniendo y yendo. Tanto tiempo caminando sin llegar a ningún lado y al mismo tiempo estoy en otro lugar, estoy en otro momento, estoy haciendo otras cosas, soy otra persona. ¿Por que no puedo valorar todo lo que he evolucionado desde que empecé a tomar decisiones en mi vida? desde el momento en que elegí hacerme cargo de mis decisiones, desde el momento en que dije: las decisiones tengo que tomarlas yo, y no dejar que esas decisiones se tomen solas, porque la única forma de mirar para adelante y decir voy a seguir, fue decir, voy a seguir porque yo vine hasta acá, yo lo elegí. Quizá toda esta crisis tenga que ver con eso, que ya no me alcanza con decir que yo lo elegí. Porque si bien es cierto, no menos cierto es que el yo que eligió eso, no soy yo; ya no.

Porque es cierto que no volvemos a ser los mismos. Es decir, siempre soy yo, pero nunca vuelvo a ser yo. Estoy siendo yo, no soy. No soy un absoluto, constante, abstracto, inalterable.
Nada tiene sentido. No hay un sentido universal que pueda ser aplicado, creo que terriblemente fue un acierto ese adjetivo, categórico. Si que lo fue.
Todo envejece, se agrieta y se pudre.
La lluvia y el frió de esta temporada no ayudan en nada para mi humor, definitivamente no.
Según lo que he aprendido, no esta mal tener dudas, es el principio de la filosofía, preguntar.
No es la duda en si misma lo que me preocupa, no es la aparición de nuevas dudas, he tenido dudas toda mi vida. O, al menos, toda la vida que puedo recordar. Lo que me preocupa es no tener ninguna clase de certeza, o de solución, ante tanto problema que veo alrededor mio. Problemas que me afectan, y problemas que supuéstamente no me afectan pero ante los que no puedo quedarme quieto.
Y en eso hay un montón de factores, de pequeñas cositas que fui incorporando a la ecuación, creo que después de lo que he aprendido puedo afirmar que toda esta inseguridad que tengo tiene que ver en cierta medida con lo que he vivido de pequeño. Que a pesar de repetirme a mí mismo que nada de eso podría afectarme ahora, que ha quedado detrás, me afecta.
Además, según la psicología promedio, me cuesta tomar decisiones, me cuesta creer que mis proyectos van a llegar a buen puerto, porque mis padres no me dieron suficiente apoyo. Quizá redondearía yo la idea con, no mis padres, sino el entorno adulto, los adultos que en ese entonces respetaba,  y que, o no me dieron el afecto o el apoyo, o yo no lo supe recibir.

Y hoy el único cable a tierra que encuentro es la expresión a través de la tecnología, porque me cuesta llevarme con el papel. No se porque porque, pero lo he notado. Creo que tiene que ver, al menos en parte, con una necesidad de cambiar lo que hago, y el papel me complica mucho el borrado, la edición... En cambio cuando dibujo, escribo, o pinto en una computadora, puedo deshacer, reformar y cambiar sin tanta complicación.

En tanto planteo de todo esto, sigue en pie la pregunta ¿Concretamente, cual es el sentido de seguir? Y en ese seguir, en esa continuidad, me pregunto también ¿cual es el sentido racional de la reproducción? por mas que quisiera, en algún punto, guiar un ser pequeño en sus inicios, no puedo superar la idea de traer una persona a vivir, con viento a favor, al menos la mitad de lo que me toco vivir. No le encuentro el sentido. ¿Que clase de enfermo/perverso querría que otra persona sufra lo que le tocó sufrir? Por otro lado podría decir: bueno, no, con un poco de suerte quizá sea una persona lo suficientemente promedio como para encajar en absolutamente todo, y que jamas se cuestione nada, que jamas se pregunte para que esta. ¿Cual es el...? Realmente no encuentro el motivo.
Supongo que cada cual tendrá el suyo. Cada vez que pregunto me encuentro con distintas cosas. Algunos, en mi opinión, creo que me mienten cuando plantean que simplemente quieren, creo que allí hay una cosa muchísimo mas interna, y que no pueden explicar. No creo que lo racionalicen.

Terriblemente este mundo esta condenado a ser cada vez peor, precisamente porque la mayoría de las personas que tienen hijos, no son las que se cuestionan como mejorarlo. Suena horrible, y es una forrada, pero no por eso suena menos cierto.

Quizá todo esto no tenga sentido, y sean palabras sueltas como suele ser la verbalización, en la oralidad siempre hay un constante retorno a lo que se esta diciendo. A veces para enfatizar, o porque quien habla necesita volver para concretar alguna exposición. En este caso supongo que todo gira en torno a que no entiendo para qué vivir así. Corrección: en concreto, no entiendo para qué vivir. Hoy no contemplo el suicidio como una salida, me parece que no tiene sentido, que con todas las complicaciones que he tenido que enfrentar para llegar a donde estoy, y creyendo que quizá en algún punto (vivir) pueda llegar a ser entretenido. Y si hay otra existencia después de esta no quiero arrepentirme de haberla desperdiciado.
No sé. Desde un día como hoy, claramente me cuesta entenderlo, me cuesta creer que haya felicidad, que haya una luz al otro lado del túnel. Yo no la veo, no veo un carajo, de hecho.
En un día como hoy todo gira en torno a que no entiendo para qué. Sigo intentando, por las dudas, porque con un poco de suerte, me lo pase lo suficientemente entretenido como para poder encontrar pequeñas cositas que hagan que valga la pena.
Creo que uno de los golpes mas fuertes, fue, no se si destrucción, pero si fue, el despegue de los vínculos afectivos, cuya construcción tanto valoré. Y en la cual realmente puse energía. No tengo idea de si se supone que sea así, que uno construye un vinculo (afectivo) y ese se corte, así como así. Que sé yo, supongo que también hay un poco de eso en la naturaleza, porque cuando una persona fallece de forma accidental, una persona de la que uno biológicamente no esperaría que termine su ciclo de vida, se muere. Entonces uno se ve forzado a interrumpir ese vinculo de algún modo. Es decir, no interrumpe el afecto, pero interrumpe la conexión con esa persona, porque no esta. Porque no puede seguir fluyendo esa conexión, esa energía.
Sin embargo cuando esas personas si están, y uno pierde sus conexiones. Sobre todo cuantas mas conexiones pierde, y de golpe. Es muy difícil de afrontar.

Me pregunto ¿que habrá de suceder mañana? constantemente, pero al mismo tiempo, tengo siempre un ojo mirando hacia atrás preguntando porqué sucedió todo esto, todo lo sucedido me lleva a ser la persona que soy hoy, y eso me lleva a preguntarme ¿por qué ser la persona que soy hoy? ¿realmente fueron mis decisiones las que me trajeron acá, o eso es solamente una ilusión, y no he elegido nada de todo eso?
Es como creer que uno elige como salir dentro de un laberinto, que uno elige que camino tomar. Y hay ciertas opciones, y hay salida, pero en concreto, hay una serie de pasillos pre-determinados, y una cantidad de salidas, también determinadas a priori. Uno tiene la ilusión de tomar decisiones porque dobla donde quiere. Y entonces no se ha tomado ninguna decisión, solo se ha tenido la creencia de que se decidía algo.
Hoy lo que mas me cuesta, de verdad, es entender porqué se supone que vale la pena aguantarse todo lo que uno transita, tanto sufrimiento emocional, y como si dentro de la propia existencia no hubiera suficiente, existe la empatía, para lo que esta afuera. Esa maravillosa capacidad de sufrir con el otro, quizá de alegrarse con el otro, pero en estos últimos años, me cuesta mucho ver alegría en algún lugar. Definitivamente, hoy no entiendo nada.

No entiendo la vida, después de la finalidad reproductiva, es mas creo que ya a esta altura, habiendo pasado mi juventud y alcanzado la madurez biológica suficiente como para poder reproducirme, creo que sin reproducirme, ya soy -biológicamente hablando- un sujeto completamente inútil, un desperdicio de recursos. Ya he cumplido mi ciclo vital. Debería haberme reproducido, dejar una criatura de unos cuantos años que ya pudiera caminar sola y conseguir su propia comida, y eso seria todo.
Quizá suene un poco vacío creer que nuestra existencia sea meramente con fines reproductivos, pero es que a pesar de tanta complejización, solo existimos para continuar existiendo. Quizá tenga que ver con eso también, me cuesta ver para qué, porque no quiero pasar la antorcha, porque no quiero dejar de existir y dejar a otro existiendo. Quizá no quiera aceptar que mi ciclo va a terminar en algún punto y tengo que dejar a los que siguen. Quizá tenga alguna clase de complejo de ser eterno, no debo ser el único, tristemente hay tan pocas cosas en las cuales ser original.

Hace mucho tiempo, realmente, que vengo pensando todo esto. Lo que no quita que no he llegado a ninguna conclusión alentadora, esperanzadora y propulsora de nuevas utopías como decía antes.
Quizá no tenga sentido para mi porque soy solo una pieza de esta gran maquinaria que es la humanidad, mas aún, el universo entero. Es cierto, quizá a un tornillo de una maquina enorme, le costaría entender el sentido de su existencia, es mas, hasta podría pensar  que si se suelta y queda tirado ahí a un costado del todo, nadie notaria la diferencia. Sin embargo, ahí estaba, alguien (o algo) considero que ahí tenia que estar, que si, había una diferencia entre poner ese tornillo o no ponerlo. ¿Será que es así, será que nuestra existencia tiene tanto sentido como eso? Pensar que debe tener sentido porque de otro modo no existiríamos. Es un maravilloso planteo filosófico, aunque lo encuentro un poco pobre, a la hora de alentar a alguien hacia la vida. Quizás, mi pobreza sea de convicciones, y no esté en el planteo, si no que la lleve yo.

Y aun con todo lo que me pregunto, con todo lo que no entiendo, hay algo que es ineludible, y es que siento un profundo dolor cuando pienso en todo esto, o incluso aunque no piense (conciéntemente) también sucede a la inversa, este sufrimiento me lleva a la reflexión ¿de dónde viene? ¿qué sentido tiene? porque si bien comparto esa teoría moderna, bueno, quizá no tan moderna, de que el sentido de la depresión en la existencia es para replantearse decisiones, metas, es para abandonar algo que al menos a corto plazo, no resulta beneficioso. No resulta beneficioso de esperar, quizás, a corto plazo ganarse la lotería seria beneficioso, lo que no sería beneficioso es estarlo esperando.

Definitivamente, y con esto ya voy cerrando la pagina, no entiendo cual es el sentido de todo esto, estar así ¿por qué seguir? no tengo ninguna responsabilidad ¿qué arrastro si me voy? ¿qué sucedería si dejo de existir? si un día alguna maravillosa deidad decidiera borrarme, y me existencia cesara, así, nada más. Sin cuerpo, sin rastro, nada, de golpe ¡Puf! y no estás más, y todos lo sabrían, no habría misterio, dirían: ¡Oh! si, fue aquella deidad que eligió que no existiera más, que considero que así debería ser. Y nada más, y nadie se cuestionaría nada. Quizá suene ridículo, pero tiene tanto sentido como la existencia que hoy llevamos.

Cada quien se la justifica como quiere, hay quienes eligen crearse deidades, llegando (éstas) incluso a imponerles la obligación de seguir vivos. Qué terrible para aquellos que predican el mensaje de que esta vida es tan maravillosa, necesitar alguien que les prohíba terminarla ¿si es tan maravillosa, por qué siquiera contemplar el terminar su propia vida?
Creo que el prohibirle a una persona que termine su propia vida debe venir de una época tan horrible, tan insoportable. Quizá de algún momento histórico donde hubiese un ejercito en crecimiento, probablemente un ejercito de personas forzadas a unirse, entonces les prohíben terminar voluntariamente con su propia vida, para mantener el ejercito y nada más.
En este punto que estoy, hoy, en ésta casilla de éste tablero, no veo mucho más que eso.
Por ahora, creo que eso es todo lo que tengo para decirme.












sábado, 15 de julio de 2017

Sharareh

"Era un mundo tan simple que nada tenía sentido, pero todo lo merecía"

Mario aleja su silla de la mesa, suelta el botón del jean, y baja la bragueta hasta la mitad.
-¿Insinuás algo? -Pregunta Shara-
-¡Sí, que comí demasiado! -Responde Mario suspirando media sonrisa-.
Ambos sueltan la carcajada.

Para vos, Shara, con el cariño que demuestra ese abrazo instantáneo y cálido, de la corona de fuego al encender la hornalla - Dijo Mario, entregándole un manuscrito con un sello de cera -

Shara ladeó su cabeza, e hizo un ademán con la mirada encendiendo chispas en sus pupilas. En lo que pareció casi un sólo movimiento, abrió el sello y desdobló el manuscrito. A medida que avanzaba en el texto, se intensificaba el movimiento pendular de sus ojos, éstos recorrían ansiosos el papel de margen a margen.

Sharareh leía incapaz de detenerse, no comprendía porqué le atrapaba tanto su prosa, ni tampoco porqué él quería escribirle, lo hacía con frecuencia; las más de las veces sus textos eran una sucesión de halagos altisonantes, adornados con un vasto vocabulario, que describían las andanzas de princesas, reinas, hadas, magas, esclavas y demás, de cuyas características siempre resaltaban algún aspecto sospechosamente parecido a Shara.

-Mario, vos estás completamente chiflado -Dijo ella-
-Puede ser, -Replicó él- pero sólo los martes por la noche, cuando tenemos este fugaz encuentro de deleite gastronómico.

El Problema en Cachemir

Era un viernes frío. No me gusta el frío, pero si me gustan los viernes; tienen esa sensación de que algo cierra, de que algo se resuelve. Aunque más no sea por un par de días, y después veremos.
Era un viernes de octubre y el viento soplaba como noticiero de las nueve.
Yo estaba yendo a buscar una de esas cosas innecesarias que uno cree conseguir más barato en la otra punta del universo. De eso andaba volviendo cuando paré en ese bar de Ramos, ella estaba peleándose a cuchara limpia con unos dados de zapallo en almíbar. La vi, la vi, no era una mujer: era un problema vistiendo cachemir ¡y qué colores...!
Decidí que le hablaría, y después de unos cinco minutos que es lo que estuvo sonando Scorpions con 'Wind Of Change' me levanté.
Cuando estuve frente a su mesa, vi sus ojos, esos ojos inmensos, sabía que los conocía de algún lugar.
-¡Lucía! ¡Dormís en formol!
-Y vos seguís soltero! Acercarte a una mesa así...
-Casi, no es que siga soltero, si no que volví a estarlo. Me volví a juntar con, y a separar de Carla
la gran novedad es que esta vez la dejé yo. No sé si me cansé de que me mimara en público o de que me agrediera en privado.

Lucía fue siempre una fogata de encanto capaz de iluminar el invierno mas horrible, y yo estaba ahí y estaba en casa; no podía concentrarme. Mientras la escuchaba hablar pensaba en todo lo que pasaría, en todo lo que podría pasar y no quería que pasara, ella intentaría besarme otra vez, y yo volvería a poner cara de distraído mientras miraba cualquier imagen que no fuera su rostro. Esas bocas no se olvidan facil, una mujer que te besa con el alma no es nada facil de olvidar. Por eso, y por esa piel suave como las primeras brisas de la primavera.
No era la primera vez, y otra vez pensando en el todo me sedujo el momento, la sonrisa nerviosa, los suspiros, las miradas. Y la lluvia, la lluvia siempre moja todo.
Fuimos a su casa, quise pagarle el remís pero dijo que si yo iba en moto ella iba en colectivo;
obviamente fuimos en remis y lo pagamos a medias. La sintonía de nuestros cuerpos, rara vez se encuentra, podríamos decir que sucedió como una escena romántica de película -sin los abdominales aceitados ni los pechos operados-.
Un rato después ella miraba la tele y yo la miraba y la miraba con mi mano descansando sobre su vientre. Siempre tuvimos un diálogo directo -como cuando uno se habla al espejo- esa noche no era la excepción. Me miró, y dibujó media sonrisa, como si adivinara las sendas que andaba en mis pensamientos.
- En qué pensás, dijo
- Vos siempre quisiste abrirte conmigo mientras que yo siempre quise abrirte...
- ¿¡Eh!? No entiendo...
- Como quien levanta la tapa de un reloj para estudiarle el áncora o apreciar las cadenas y los silbatos del cucú. Siempre fuiste un ser especial en mi vida, apareciendo cuando te necesitaba para enseñarme a sonreir otra vez.
- La próxima vez que tenga flores, no te convido; te pegan mal,  Dijo soltando una carcajada.