Sueño
recuerdo la mentira
el silencio
el vacío
las canciones
a los gritos
las carcajadas
el aprehender
aprender a hacerme mal
desde los detalles
recuerdo tristeza
tanta tristeza
que manchó la esperanza.
sábado, 13 de julio de 2019
miércoles, 10 de julio de 2019
Expresarse en lenguas ajenas.
Cuando hay tantas emociones
que confluyen en una suerte de agujero negro
que succiona cualquier emoción positiva
que pueda intentar arrancarnos de ese espacio
es difícil que fluya
la conexión
con el lado artístico
es difícil expresarse
desde ese lugar
pero no es imposible.
que confluyen en una suerte de agujero negro
que succiona cualquier emoción positiva
que pueda intentar arrancarnos de ese espacio
es difícil que fluya
la conexión
con el lado artístico
es difícil expresarse
desde ese lugar
pero no es imposible.
domingo, 12 de mayo de 2019
E certo
Algo bueno de saber que te han mentido
es que podés imaginar cómo podrían ser
los escenarios alternativos,
cuál podría ser esa verdad que no te han dicho,
danzar entre la multiplicidad de acepciones
que la verdad misma puede tener.
Pero cuando se cree que lo que se ha dicho es cierto,
que aquello que escuchamos o leímos o vimos
es la pura y simple verdad
-rara vez pura y casi nunca simple-
no queda tanto margen.
es que podés imaginar cómo podrían ser
los escenarios alternativos,
cuál podría ser esa verdad que no te han dicho,
danzar entre la multiplicidad de acepciones
que la verdad misma puede tener.
Pero cuando se cree que lo que se ha dicho es cierto,
que aquello que escuchamos o leímos o vimos
es la pura y simple verdad
-rara vez pura y casi nunca simple-
no queda tanto margen.
soñando un tren
Caminando entre paños llenos de tiempo ajeno
con un puñado de tiempo prestado
que se me escurre entre los dedos día a día.
Miro pasar la estrella que va montando al mediodía
y la luz roja del semáforo me baja de un tirón a la avenida.
Bocinas y gritos. Si tan solo les indignara tanto el hambre ajeno,
como les indigna que alguien cruce con luz roja...
Ver caer los segundos como hojas en otoño.
Y yo buscando un tren,
esperando un tren,
soñando un tren.
Viajando de idea en idea
tomando un tren rápido a la sien.
A la conversación ahogada de silencio
que mantengo a los gritos con quien quiera escuchar
se me responde con verborragia bradirrítmica
que se encoge de hombros
y miente descaradamente.
sinsentido efervescente
El sinsentido efervescente
que se derrama sobre lo consciente
como una pseudociencia y se asienta
en el día a día como arena en un vaso de agua.
Como eco de domingo en la terminal vacía,
así me llegan desde lejos tus palabras,
mis recuerdos de tus palabras,
de tu boca cantante de verdades a medias.
Me despierta la nada
en una madrugada sin sobresaltos
que se niega a dejarte ir.
No estás, no hay duda de eso,
pero tampoco hay duda
de esa ausente presencia
que silenciosa invade
cada rincón
del pequeño caos en mi dormitorio.
Cierre de ojos como cierre de libro,
y a dormir, que mañana por suerte laburo.
que se derrama sobre lo consciente
como una pseudociencia y se asienta
en el día a día como arena en un vaso de agua.
Como eco de domingo en la terminal vacía,
así me llegan desde lejos tus palabras,
mis recuerdos de tus palabras,
de tu boca cantante de verdades a medias.
Me despierta la nada
en una madrugada sin sobresaltos
que se niega a dejarte ir.
No estás, no hay duda de eso,
pero tampoco hay duda
de esa ausente presencia
que silenciosa invade
cada rincón
del pequeño caos en mi dormitorio.
Cierre de ojos como cierre de libro,
y a dormir, que mañana por suerte laburo.
domingo, 24 de febrero de 2019
Aprendiz de viento
Había una vez una niña que corría por el bosque de pinos amarillos y las agujas en el suelo se agitaban como saludándole al pasar.
Esa niña era una lernath, aprendiz de viento.
La escasa hierba que manchaba el marrón oscuro era un manjar para las erlinas que pastaban allí.
Se acercaba la noche y con ella los rituales de gabernath y las ofrendas a la naturaleza.
Las kenvert-non habían concentrado una buena cantidad de energía para devolver a la naturaleza y los mol estaban preparando cada canal.
Toda la comunidad lernath (con suficiente entrenamiento) estaba ayudando a concentrar las nubes para cada copa de gabernath. Se acercaba la hora y las Maestras del Naverá empezaban a llamar a las alimina para que iluminaran los ríos.
Todo marchaba bien, hasta que Lilmon Bren llegó diciendo que nunca más vería pasar la energía sin hacer nada. Que el tiempo de los mol se había acabado. Había llegado la hora de alterar el flujo de energía; que ya no podía permitir que las bantabant muriesen de hambre mientras las kenvert-non y los mol se cargaban parte de la energía en cada ritual.
El tiempo de la explotación de la comunidad lernath y los cantos vacíos a la mahna se terminarían.
Lilmon era apenas una aprendiz de viento, pero entendía la circulación de la energía mucho mejor que la mayoría de los mol. Y había aprendido que el verdadero equilibrio estaba en conducir la energía desde donde abunda hacia donde escasea.
Había una vez una niña que corría por el bosque de pinos amarillos y las agujas en el suelo se agitaban como saludándole al pasar.
Su nombre era Lilmon Bren y desde aquella noche sería conocida como Lernath-Muberath, viento de cambio.
Nunca dejes que el orden de las cosas sea más importante que el equilibrio de las cosas.
Esa niña era una lernath, aprendiz de viento.
La escasa hierba que manchaba el marrón oscuro era un manjar para las erlinas que pastaban allí.
Se acercaba la noche y con ella los rituales de gabernath y las ofrendas a la naturaleza.
Las kenvert-non habían concentrado una buena cantidad de energía para devolver a la naturaleza y los mol estaban preparando cada canal.
Toda la comunidad lernath (con suficiente entrenamiento) estaba ayudando a concentrar las nubes para cada copa de gabernath. Se acercaba la hora y las Maestras del Naverá empezaban a llamar a las alimina para que iluminaran los ríos.
Todo marchaba bien, hasta que Lilmon Bren llegó diciendo que nunca más vería pasar la energía sin hacer nada. Que el tiempo de los mol se había acabado. Había llegado la hora de alterar el flujo de energía; que ya no podía permitir que las bantabant muriesen de hambre mientras las kenvert-non y los mol se cargaban parte de la energía en cada ritual.
El tiempo de la explotación de la comunidad lernath y los cantos vacíos a la mahna se terminarían.
Lilmon era apenas una aprendiz de viento, pero entendía la circulación de la energía mucho mejor que la mayoría de los mol. Y había aprendido que el verdadero equilibrio estaba en conducir la energía desde donde abunda hacia donde escasea.
Había una vez una niña que corría por el bosque de pinos amarillos y las agujas en el suelo se agitaban como saludándole al pasar.
Su nombre era Lilmon Bren y desde aquella noche sería conocida como Lernath-Muberath, viento de cambio.
Nunca dejes que el orden de las cosas sea más importante que el equilibrio de las cosas.
Serpenteando
Serpenteando
desde las sombras
se acerca esa idea.
Esperanza pintada
en la pared que se
mancha de humedad.
Frío de escaleras;
porción de cielo
llena de lluvia.
desde las sombras
se acerca esa idea.
Esperanza pintada
en la pared que se
mancha de humedad.
Frío de escaleras;
porción de cielo
llena de lluvia.
sábado, 23 de febrero de 2019
Anclas
Duele acordarse
que duele,
que todavía duele,
que no
no ha dejado
de doler
que apenas
se piensa
duele.
que duele,
que todavía duele,
que no
no ha dejado
de doler
que apenas
se piensa
duele.
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