Una mesa de café, media medialuna (cuarto menguante) y un tostado
¿Se acuerda compañera? Comenzamos este texto como, como un amanecer, con esa esperanza de algo que comienza. Empezaba casi prolijo, pero poco a poco fue desbordando...
Y con tanto río que crece no sé realmente para donde correr, es decir, sigo
caminando mientras tanto.
Por
momentos un constante ruido entre mis pensamientos: muchas cosas que
quisiera resolver y no he resuelto, y en otros momentos, todas las cosas que no quiero que sucedan pero que veo
suceder igual.
A veces ese ruido se calla y hay un silencio, un
silencio capaz de abarcarlo todo y realmente no puedo ni escuchar mis
pensamientos. Ahí es cuando su voz es lo único que escucho ¿me explico, compañera?
"El peso de la brújula" "dónde quedó la brújula" y "ya fue, sigamos al sol"
No se donde voy. Se que no soy el único. Soy
tan único como todo el resto, terriblemente lo sé. Pero también se que
no somos todos, los que tenemos necesidades particulares. Hay
necesidades muy comunes que son compartidas por las grandes mayorías
(que, a pesar de entender muchas de esas necesidades, no las comparto).
Mirando sus manos, mirando las mías, es tan difícil y a la vez tan sencillo, porque tengo en claro que no tengo rencores, de verdad que no, compañera. Es (el rencor) una mochila inútil.
No
persigo el olvido (cuanto menos una riñonera, inútil). Hay un afecto que me impide perseguir ese olvido,
hay un afecto que me impide generar ninguna clase de rencor. Eso para algunos casos, hay otros donde aprendimos juntos a comprender, aún cuando no se llega a perdonar.
Y es
todo tan constante y tan intenso. Y usted en silencio, y yo no puedo dejar
de pensar. Son palabras y palabras y palabras, y todo está ahí. Y ese
todo es una nada, es, es una gran superficie vacía, no hay siquiera en
que posar la mirada. No hay una distracción.
Hay sin embargo, en ese
vacío, una especie de atracción gravitatoria que hace que confluyan los
recuerdos junto con los proyectos, las ideas y todo lo que parece venir
de ahora se junta con lo que venia de antes. Y de algún modo todos se
llevan muy bien entre ellos. A mi no me dejan mas que mirarle de lejos.
Todas esas cosas que son mías me resultan tan ajenas.
Es como... tantas comparaciones ¡tantas comparaciones! y mi vida es una película.
Mi
vida es una película probablemente de algún director europeo,
increíblemente creativo y completamente fuera de su tiempo, porque no
logro captar realmente que es lo que quiere decirme. Entre estos últimos
días hay muchas cosas que dan vueltas: no contemplo la muerte como una
salida, pero no contemplo la vida como un camino a seguir tampoco. Creo que debe haber algo más, y no lo estoy viendo. No
puedo encontrarle un verdadero sentido, miro hacia adelante, miro hacia
atrás, hago cálculos en el aire de las cosas que uno hace, los tiempos,
lo que valen los tiempos. Pienso en las cosas que no hice para no perder
tiempo y en las cosas que hice para disfrutarlas, para no perder tiempo
tampoco.
Preguntas sin respuesta o preguntasin respuesta (que quiere decir, preguntas in respuesta, o sea, preguntas dentro de la respuesta, porque re obvio que sé Inglés)
Si bien me he planteado muchas veces que es lo que
quiero hacer, cuando pienso el tiempo que llevan las cosas y el tiempo
que realmente tendré para disfrutar lo que creo que quiero hacer hoy, y
no le veo el sentido. Me encuentro frente a frente con un enorme reloj de tormenta-de-arena, finalmente creo entender el copo de nieve, que suena al crepitar de la llama. Mi batalla contra el tiempo, compañera, ha sido testigo. ¿He nacido para venir a blandir mis tan numerosos como caóticos (a veces incoherentes) argumentos contra el paso del tiempo? ¿O es que acaso soy producto de una generación que
considera que la vida después de la juventud ya no es vida?
Creo que no
me ayudan los ejemplos cercanos.
Aunque también entiendo que esa
calidad de vida está determinada por lo que yo vaya haciendo durante
estos años. Eso lo entiendo perfectamente.
Pero aun
así, no logro mirar para adelante con esperanza y deseo de llegar a ese futuro.
Estoy como con escasez de utopías por el momento
(ya están pedidas, pero no vino el camión).
Y
en algún punto les envidio a las mayorías, esas necesidades (no existenciales) tan fáciles de cubrir.
Quizás
si, muchas de esas son materiales y se necesita dinero para
resolverlas, pero el dinero es conseguible, tarde o temprano lo es.
Yo
quisiera tener un pequeño taller donde poder pasarme el día entero,
trabajando con las manos, pensando, resolviendo.
No es lo
único que haría, también me gusta interactuar con las personas y de sus
mundos tomar ideas y tratar de aportar con lo que se me ocurre.
Muchas veces tomo lo que veo, problematizando
las situaciones que veo, tratando de aportar alguna clase de solución o
algún tipo de paliativo.
El barco necesita un capitán
Sobre todo en este ultimo tiempo, me resulta complicado transitar esta senda sin ninguna clase de rumbo (no es que no tengamos timón en este barco, pero es que nuestro capitán actualmente está adolesciendo una etapa donde no sabe si quiere dedicarse al turismo o a la piratería real).
Entiendo
en un sentido muy sencillo algunas cosas, pero a la vez mucho,
cuando se suma, porque veo pequeños detalles del sufrimiento ajeno,
cosas que las personas no dicen. Me pregunto entonces, si esas personas
completamente funcionales son felices en algún punto, o solo se
entretienen, se divierten, ponen su atención en otra cosa, y siguen para
adelante. No me creo esos cuentos del borracho feliz, o del gordo feliz
(confieso que me cuesta creer en la felicidad como concepto, pero en fin)
No me alcanza esa forma de vivir. No me alcanza, y me
embarco en una constante búsqueda para tratar de encontrar lo que no
tengo. No un estado homeostático, pero algo de equilibrio.
Aquí, por ejemplo, es donde jugábamos al huevo podrido, digo, letrado (jugando al huevo letrado, le tiro este postulado...)
No se si
nunca lo tuve, o es que, quizás, parte de lo que uno omite de su
infancia no sólo sea para seguir adelante, sino que es precisamente para
querer seguir adelante. Quizá en algún momento tuve la felicidad que
hoy no tengo. No la recuerdo. Y quizá no recordarla sea el quid de la cuestión.
En algún punto, es cierto, que creí en una
construcción que me parece que es colectiva, de la felicidad de la
infancia y lo bien que uno se la pasa cuando es niño, y sin embargo,
mirando hacia atrás, la mayoría de los recuerdos son muy dolorosos. Todo
era un mundo tan grande, todos los problemas eran tan imposibles de
alcanzar ninguna clase de solución.
Y aquí donde jugábamos a la ronda y dábamos vueltas y vueltas sobre el mismo patio.
Realmente, hoy no
la veo esa felicidad. Creo que quizá pueda ser yo, simplemente yo, que no
es que eso no haya sido bueno para mi, sino que yo no puedo verlo así. O
quizá yo no recuerde las cosas buenas. Sigo dándole vueltas a lo
mismo, sigo caminando en círculos, yendo y viniendo, viniendo y yendo.
Tanto tiempo caminando sin llegar a ningún lado y al mismo tiempo estoy
en otro lugar, estoy en otro momento, estoy haciendo otras cosas, soy
otra persona.
En esta clase de situaciones me pregunto: ¿no quiero hacerme cargo porque no puedo? o ¿no puedo hacerme cargo porque no quiero?
¿Por que no puedo valorar todo lo que he evolucionado
desde que empecé a tomar decisiones en mi vida? desde el momento en que
elegí hacerme cargo de mis decisiones, desde el momento en que dije: las
decisiones tengo que tomarlas yo, y no dejar que esas decisiones se
tomen solas, porque la única forma de mirar para adelante y decir voy a
seguir, fue decir, voy a seguir porque yo vine hasta acá, yo lo elegí.
La falta de sentido, la duda, yo, tú, el,
(y alguien que pague el vino)
Quizá toda esta crisis tenga que ver con eso, que ya no me alcanza con
decir que yo lo elegí. Porque si bien es cierto, no menos cierto es que
el yo que eligió eso, no soy yo.
Porque es cierto que no volvemos a
ser los mismos. Es decir, siempre soy yo, pero nunca vuelvo a ser yo.
Estoy siendo yo, no soy. No soy un absoluto, constante, abstracto,
inalterable.
Nada tiene sentido. No hay un sentido universal que
pueda ser aplicado, creo que terriblemente fue un acierto ese adjetivo,
categórico. Sí que lo fue.
Todo envejece, se agrieta y se pudre.
La lluvia y el frió de esta temporada no ayudan en nada para mi humor, definitivamente no.
Según lo que he aprendido, no esta mal tener dudas, es el principio de la filosofía, preguntar.
No
es la duda en si misma lo que me preocupa, no es la aparición de nuevas
dudas, he tenido dudas toda mi vida. O, al menos, toda la vida que
puedo recordar.
Lo que me preocupa es no tener ninguna clase de certeza,
o de solución ante tanto problema que veo alrededor mio. Problemas que
me afectan, y problemas que supuestamente no me afectan pero ante los
que no puedo quedarme quieto.
Otro párrafo para sacar galera y paraguas y bailar bajo una lluvia de conjeturas al mejor estilo Gene Kelly
Hay un montón de factores,
de pequeñas cositas que fui incorporando a la ecuación, creo que después
de lo que he aprendido puedo afirmar que toda esta inseguridad que
tengo tiene que ver en cierta medida con lo que he vivido de pequeño.
Que a pesar de repetirme que nada de eso podría afectarme ahora,
que ha quedado detrás, me afecta. Según la psicología promedio,
me cuesta tomar decisiones, me cuesta creer que mis proyectos van a
llegar a buen puerto, porque mis padres no me dieron suficiente apoyo.
Quizá redondearía yo la idea con, no mis padres, sino el entorno adulto,
los adultos que en ese entonces respetaba, y que, o no me dieron el
afecto o el apoyo, o yo no lo supe recibir.
Hoy el único cable a
tierra que encuentro es la expresión a través de la tecnología, porque
me cuesta llevarme con el papel. No se porque porque, pero lo he notado.
Creo que tiene que ver, al menos en parte, con una necesidad de cambiar
lo que hago, y el papel me complica mucho el borrado, la edición... En
cambio cuando dibujo, escribo, o pinto en una computadora, puedo
deshacer, reformar y cambiar sin tanta complicación.
¿Racionalizaciòn del existencialismo reproductivo o
reproducción existencialista de la razón?
¿Un serio planteo del asunto, o una forrada pseudocientífica?
En tanto
planteo de todo esto, sigue en pie la pregunta:
¿Concrétamente, cual es
el sentido de seguir?
En ese seguir, en esa continuidad, me pregunto
también:
¿cual es el sentido racional de la reproducción?
Por mas que
quisiera, en algún punto, guiar un ser pequeño en sus inicios, no puedo
superar la idea de traer una persona a vivir, con viento a favor, al
menos la mitad de lo que me toco vivir. No le encuentro el sentido. ¿Que
clase de ser querría que otra persona sufra lo que le toco
sufrir? Por otro lado podría decir: bueno, no, con un poco de suerte
quizá sea una persona lo suficientemente promedio como para encajar en
absolutamente todo, y que jamas se cuestione nada, que jamas se pregunte
para qué está. ¿Cual es el...? Realmente no encuentro el motivo de querer que alguien venga al mundo siendo tan chato, para que no sufra...
Supongo
que cada cual tendrá su motivo para reproducirse. Cada vez que pregunto, me encuentro con
distintas cosas. Algunos, en mi opinión, creo que me mienten cuando
plantean que simplemente quieren, creo que allí hay una cosa muchísimo
mas interna, y que no pueden explicar. No creo que lo racionalicen.
Terriblemente
este mundo esta condenado a ser cada vez peor, precisamente porque la
mayoría de las personas que tienen hijos, no son las que se cuestionan
como mejorarlo. Suena horrible, y es una forrada, pero no por eso suena
menos cierto.
Quizá todo esto no tenga sentido, compañera, y sean
palabras sueltas como suele ser la verbalización, en la oralidad siempre
hay un constante retorno a lo que se está diciendo. A veces para
enfatizar, o porque quien habla necesita volver para concretar alguna
exposición.
En este caso supongo que todo gira en torno a que no entiendo
para qué vivir así. Corrección: en concreto, no entiendo para qué
vivir. Hoy no creo en una salida universal (una puerta para salir del universo, apagame el sol que me quiero bajar de esta rotación-traslación) me parece que no
tiene sentido, que con todas las complicaciones que he tenido que
enfrentar para llegar a donde estoy, y creyendo que quizá en algún punto
(vivir) pueda llegar a ser entretenido...
No sé. Desde un día como
hoy, claramente me cuesta entenderlo, me cuesta creer que haya
felicidad, que haya una luz al otro lado del túnel. Yo no la veo, no veo
un carajo, de hecho.
En un día como hoy todo gira en torno a que
no entiendo para qué. Sigo intentando, por las dudas, porque con un poco
de suerte, me lo pase lo suficientemente entretenido como para poder
encontrar pequeñas cositas que hagan que valga la pena.
Creo que
uno de los golpes mas fuertes, fue, no se si destrucción, pero si fue,
el despegue de los vínculos afectivos, cuya construcción valoré. Y
en la cual realmente puse energía. No tengo idea de si se supone que
sea así, que uno construya vínculos (afectivos) y éstos se corten, así
como así. Que sé yo, supongo que también hay un poco de eso en la
naturaleza, porque cuando una persona fallece de forma 'accidental', una
persona de la que uno biológicamente no esperaría que termine su ciclo
de vida. Entonces uno se ve forzado a interrumpir ese vinculo
de algún modo. Es decir, no interrumpe el afecto, pero interrumpe la
conexión con esa persona, porque no está (se le cayó el wifi, por eso no tiene más conexión). Porque no puede seguir
fluyendo esa conexión, esa energía.
Sin embargo cuando esas
personas si están, y uno pierde sus conexiones. Sobre todo cuantas más
conexiones pierde, y de golpe. Es muy difícil de afrontar.
De cara al futuro (o de culo, al futuro, está por verse)
Me pregunto
¿qué habrá de suceder mañana? constantemente, pero al mismo tiempo,
tengo siempre un ojo mirando hacia atrás preguntando porqué sucedió todo
esto, todo lo sucedido me lleva a ser la persona que soy hoy, y eso me
lleva a preguntarme ¿por qué ser la persona que soy hoy? ¿realmente
fueron mis decisiones las que me trajeron acá, o eso es solamente una
ilusión, y no he elegido nada de todo eso?
Es como creer que uno
elige cómo salir dentro de un laberinto, que uno elige qué camino tomar.
Y hay ciertas opciones, y hay salida, pero en concreto, hay una serie
de pasillos pre-determinados, y una cantidad de salidas, también
determinadas a priori. Uno tiene la ilusión de tomar decisiones porque
dobla donde quiere. Y entonces no se ha tomado ninguna decisión, solo se
ha tenido la creencia de que se decidía algo.
La voluntad y la existencia de la fé vs el deseo de tomarse el buque(o un vino, o lo que llegue primero, o un buque con la bodega cargada de vino)
Hoy lo que mas me
cuesta, de verdad, es entender porqué se supone que vale la pena
aguantarse todo lo que uno transita, tanto sufrimiento emocional, y como
si dentro de la propia existencia no hubiera suficiente, existe la
empatía, para lo que está afuera. Esa maravillosa capacidad de sufrir
con el otro, quizá de alegrarse con el otro, pero en estos últimos años,
me cuesta mucho ver alegría en algún lugar. Definitivamente, hoy no
entiendo nada.
No entiendo la vida, después de la finalidad
reproductiva, es mas creo que ya a esta altura, habiendo pasado mi
juventud y alcanzado la madurez biológica suficiente como para poder
reproducirme, creo que sin reproducirme, ya soy un sujeto completamente
inútil, un desperdicio de recursos.
Ya he cumplido mi ciclo vital.
Debería haberme reproducido, dejado una criatura de unos cuantos años
que ya pudiera caminar y conseguir su propia comida, y eso seria
todo.
Quizá suene un poco vació creer que nuestra existencia sea
meramente con fines reproductivos, pero es que a pesar de tanta
complejización, solo existimos para continuar existiendo. Quizá tenga
que ver con eso también, me cuesta ver para qué, porque no quiero pasar
la antorcha, porque no quiero dejar de existir y dejar a otro
existiendo. Quizá no quiera aceptar que mi ciclo va a terminar en algún
punto y tengo que dejar a los que siguen.
Quizá tenga alguna clase
de complejo de ser eterno, no debo ser el único, tristemente hay tan
pocas cosas en las cuales ser original.
Hace mucho tiempo,
realmente, que vengo pensando todo esto. Lo que no quita que no he
llegado a ninguna conclusión alentadora, esperanzadora y propulsora de
nuevas utopías como decía antes.
Quizá no tenga sentido para mí
porque soy solo una pieza de esta gran maquinaria que es la humanidad,
más aún, el universo entero. Es cierto, quizá a un tornillo de una
maquina enorme, le costaría entender el sentido de su existencia, es
más, hasta podría pensar que si se suelta y queda tirado ahí a un
costado del todo, nadie notaria la diferencia. Sin embargo, ahí estaba,
alguien (o algo) considero que allí tenía que estar, que sí, había una
diferencia entre poner ese tornillo o no ponerlo. ¿Será que es así, será
que nuestra existencia tiene tanto sentido como eso? ¿Pensar que debe
tener sentido porque de otro modo no existiríamos? Es un maravilloso
planteo filosófico, aunque lo encuentro un poco pobre, a la hora de
alentar a alguien hacia la vida. Quizás, mi pobreza sea de fé,
y no esté en el planteo.
Dioses a medida, depresión, y la tercera ley de la robótica
Y aun con todo lo
que me pregunto, con todo lo que no entiendo, hay algo que es
ineludible, y es que siento un profundo dolor cuando pienso en todo
esto, o incluso aunque no piense (conciéntemente) también sucede a la
inversa, este sufrimiento me lleva a la reflexión ¿de dónde viene? ¿qué
sentido tiene? porque si bien comparto esa teoría moderna, bueno, quizá
no tan moderna, de que el sentido de la depresión en la existencia es
para replantearse decisiones, metas, es para abandonar algo que al menos
a corto plazo, no resulta beneficioso. No resulta beneficioso de
esperar: quizás, a corto plazo, ganarse la lotería seria beneficioso; lo
que no sería beneficioso es estarlo esperando.
Definitivamente, y
con esto ya voy cerrando la pagina, no entiendo cual es el sentido de
todo esto, estar así ¿por qué seguir? no tengo ninguna responsabilidad
¿qué arrastro si me voy? ¿qué sucedería si dejo de existir? si un día
alguna maravillosa deidad decidiera borrarme, y me existencia cesara,
así, nada más. Sin cuerpo, sin rastro, nada, de golpe ¡Puf! y no estás
más, y todos lo sabrían, no habría misterio, dirían: ¡Oh! si, fue
aquella deidad que eligió que no existiera más, que considero que así
debería ser. Y nada más, y nadie se cuestionaría nada. Quizá suene
ridículo, pero tiene tanto sentido como la existencia que hoy llevamos.
Cada
quien se la justifica como quiere, hay quienes eligen crearse deidades,
llegando (éstas) incluso a imponerles la obligación de seguir vivos.
Qué terrible para aquellos que predican el mensaje de que esta vida es
tan maravillosa, necesitar alguien que les prohíba terminarla ¿si es tan
maravillosa, por que siquiera contemplar el terminar su propia vida?
Creo
que el prohibirle a una persona que termine su propia vida debe venir
de una época tan horrible, tan insoportable. Quizá de algún momento
histórico donde hubiese un ejercito en crecimiento, probablemente un
ejercito de personas forzadas a unirse, entonces les prohíben terminar
voluntariamente con su propia vida, para mantener el ejercito y nada
más.
En este punto que estoy, hoy, en ésta casilla de éste tablero, no veo mucho más que eso.
Por ahora, creo que eso es todo lo que tengo para decirme.
¡Vivo para lectoescriturar!
Si me pregunta para qué vivo, compañera, creo que mi primera respuesta sería que para que usted pueda preguntármelo, la segunda que para poder escribir, y de ahí en adelante seguramente diría alguna que otra respuesta ingeniosa. Pero para hacerlo más corto me quedo con la lectoescritura.
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