Algo bueno de saber que te han mentido
es que podés imaginar cómo podrían ser
los escenarios alternativos,
cuál podría ser esa verdad que no te han dicho,
danzar entre la multiplicidad de acepciones
que la verdad misma puede tener.
Pero cuando se cree que lo que se ha dicho es cierto,
que aquello que escuchamos o leímos o vimos
es la pura y simple verdad
-rara vez pura y casi nunca simple-
no queda tanto margen.
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