con un puñado de tiempo prestado
que se me escurre entre los dedos día a día.
Miro pasar la estrella que va montando al mediodía
y la luz roja del semáforo me baja de un tirón a la avenida.
Bocinas y gritos. Si tan solo les indignara tanto el hambre ajeno,
como les indigna que alguien cruce con luz roja...
Ver caer los segundos como hojas en otoño.
Y yo buscando un tren,
esperando un tren,
soñando un tren.
Viajando de idea en idea
tomando un tren rápido a la sien.
A la conversación ahogada de silencio
que mantengo a los gritos con quien quiera escuchar
se me responde con verborragia bradirrítmica
que se encoge de hombros
y miente descaradamente.
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