Con asombrosa dulzura de andar,
se mueve entre los muebles que habitan el inmueble,
dibuja con su sombra una estela de infinitas formas.
Atiende a mi llamada, con suficiente atención,
pero sin perder un sólo peón en la jugada.
Un trazo, del papel nacido,
se hace fuerte y sube a su boca para saltar a mis oídos.
Sonreír, placer de ser.
¡Mentira, la palabra que miente!
Verdades de mentiras mentirosas,
que dicen lo cierto de puerto a puerto.
No me cuentes los cuentos de ayer,
que ya es mañana.
Las palabras confusas en horario confuso,
exposiciones expuestas de posiciones
que depuestas
serán la risa nerviosa
de una noche lluviosa.
Intermitente diluyente
de un modo que ha sido
y no arrima a ser otra vez,
enjuga lágrimas toda vez
que se le recuerde el color de su ánima.
Orgulloso combatiente discursivo
de la lógica irracional, se eleva en su decir,
y se anima contra palabras
que oscurecen el cielo nocturno.
Tarde es, para regresar al campamento,
los hombres marchan ¡Retirada!
- Grita el comandante, pero el no vuelve-
Maldice rabioso a las hordas del no-ser
y aterroriza con su mirada los ojos del miedo.
No ha ganado, ha sido.
Eso tan valioso que, muchos ni siquiera imaginan,
cuando pasan por la vida apenas existiendo.
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