Y cuando más de ocho horas después
el mismo tema
sigue repitiéndose en la playlist:
Una noche,
hace una noche,
bajabas de ese coche.
En los bucles de tu pelo
danzaba el eco de tus tacos,
que con el filo de tus ojos
recortaba tu nariz,
para tallar a mano tus pestañas.
Yo te esperaba sentado,
junto con el frío
que me lustraba los huesos.
Tu sonrisa llegó
de la mano de tus ojos,
brillando como pocos.
Medio abrazo,
un beso,
algunos pasos,
caricias de alquimista
y combustión completa.
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