jueves, 15 de agosto de 2013
La Fuente
Bajé en la estación de Flores, caminé hacia Nazca buscando la fuente de energía.
en cada esquina un volantero distinto buscaba mi atención
con su caracteristico chasquido; Cuando llegué a la esquina de La Porteña,
percibí una alteración en el plano, como algo que cosquilleaba mi espalda,
y luego ese olor a quemado
que despide la goma de sus articulaciones. La fuente no podía estar lejos.
Entré a un supermercado chino a comprar algo frío para tomar
la mañana estaba calurosa y me estaba dando mucha sed. Cuando estaba
abriendo la heladera, un niño se me acerco, y tomando mi mano
dijo: "el cuidador tenia sus dudas, pero nosotros sabíamos
que lo lograrias".
Insistio en que no soltara su mano,
sacó de su bolsillo un aparato dorado del tamaño de un zippo,
giró una perilla y de pronto el ambiente empezó a perder color,
y a cambiar de forma el ruido de los motores y las voces de los clientes
se fundian en un sórdido zumbido.
Con un estruendo repentino se oscureció todo y
senti una corriente electrica que recorria mi rostro.
De allí en adelante, todo se vuelve confuso,
trataré de relatar lo que recuerdo, aunque no tenga mucho sentido.
Estaba en una habitación iluminada con una ténue luz purpura,
en el centro de del cuarto revoloteaban alguna clase de polillas
que parecian moverse al ritmo de mi respiración
una voz me llamó por mi nombre, parecía ser el niño del supermercado
pero no podia verlo, estaba muy oscuro. Caminé hacia el lugar de donde provenia
aquella voz, el eco de mis pasos resonaba
como si caminara sobre una plataforma de metal, llegué a una puerta, y al cruzarla
la luz del dia me cegó por unos segundos, y escuché un niño que reia histerico
mientras decia: "se necesita estar ciego para ver con claridad".
En cuanto pude volver a ver, reconocí el lugar, era el Cementerio de la Recoleta.
¿Que hacemos acá? pregunté en voz alta. ¿Acá dónde?
preguntó un anciano mientras barría la entrada de un mausoleo.
En el cementerio... Respondí rapidamente.
El anciano soltó una carcajada,
me miró a los ojos y dijo: ¿Usted busca La Fuente, no es cierto, jóven?
-¿Y usted cómo lo sabe? pregunté.
-Eso no es importante, respondió el anciano. Cierre los ojos,
respire lentamente, y sin abrirlos digame dónde está.
Volví a sentir ese fuerte olor a goma quemada.
-Estoy ... ¿Estamos dentro? Respondí.
Nadie parecio escucharme, por lo que abrí los ojos y para mi sorpresa,
estaba parado nada más ni nada menos que en el centro de mi cocina.
Cerré los ojos con fuerza, y los froté como quien intenta finalmente despertarse.
Y al volver a abrirlos, estaba en el cementerio, y el anciano me miraba fijamente,
como quien mira una hormiga llevar una hoja contra el viento.
-¿Y para qué quiere llegar a La Fuente? preguntó el anciano con un poco de desconfianza.
-Dicen que está fallando y sé que puedo arreglarlo
sin importar lo que sea, si tan sólo pudiera llegar.
-¿Y qué sabe usted acerca de La Fuente?
-Mi madre fue quien predijo la fisura del nucleo en 1987.
El anciano sonrió y exclamó con una sonrisa,
-Hubieras empezado por ahí, Tuerquita, ¿Tu mamá te decía así, no?.
Si, así es, señor.
-¿Te golpeaste la cabeza en estos ultimos días? Preguntó el anciano.
-No señor.
-¿Venis descansando mal, durmiendo lo mínimo...? Pregunto frunciendo el ceño.
-Bueno, ¿Quién descansa bien hoy en día...? Respondí encogiendome de hombros.
-"La Fuente hace estragos en aquellos que no pueden concentrarse"
Dijo el anciano, como justificando sus preguntas.
"Disminuye la capacidad para conectarse con la realidad, manteniendo solo el minimo de contacto, lo suficiente como para mantenernos funcionales"
De pronto todo empezó a cambiar, las paredes, la luz, el aire, parecía una fábrica abandonada.
Alguien susurró mi nombre, miré hacia todos lados, pero no había nadie.
Volví a escuchar que susurraban mi nombre, pero esta vez sonó detrás mio,
me di la vuelta, y alli estaba. La había encontrado, era mas pequeña de lo que imaginaba.
Enseguida entendí que era lo que estaba fallando.
Algo muy simple de ver, para el que sabe lo que busca.
Y pensar que tanta gente pasa por aquí todos los días,
sin percibir la importancia que tiene esta luz.
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